Maria Paz Jervis

Anárquico

14 de diciembre de 2020 00:00

Una de las características del sistema internacional es que es anárquico. Esto no quiere decir, que el mundo oficialmente sea un caos, pero sí que carece de un orden jurídico-político establecido. No hay una sola autoridad competente y aquellos organismos internacionales vigentes carecen de capacidad de coacción. Y eventualmente este orden mundial no funciona.

Desde 1945 que oficialmente nace la Organización de Naciones Unidas, el mundo contemporáneo conoce lo más cercano a un sistema internacional. De ahí que surgen regímenes sobre diversos temas, versan sobre lo económico, lo comercial y sobre todo sobre la protección y garantía de los Derechos Humanos. Paralelamente se instala un alto nivel de integración regional, donde el viejo continente marca una pauta con la Unión Europea que genera un sistema supra estatal -que si bien en los últimos años enfrenta su descenso por problemas económicos- constituye sin duda el sistema sin parangón de integración y desarrollo regional a nivel político, económico y social.

Ahora bien, toda esta dinámica que se enfrenta a mediado del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI no sirve. Nos muestra la cara más cruda de fracaso con el conflicto armado constate en medio oriente y los altos niveles de pobreza de África. Esta problemática, relevante desde luego, pero resulta muy lejana a nuestra realidad suramericana.  Cuando miramos a nuestros vecinos percibimos de manera también contundente su fracaso.

La pobreza de Haití, la dictadura de Cuba, las democracias fallidas del resto del continente incluido los altos niveles de violencia en la región centro americana hasta México. Y como cereza del pastel se encuentra Venezuela. Aquel país rico en recursos naturales, de economía próspera, de paisajes maravillosos, pero también con niveles de desigualdad económica y social profunda hoy se ha vuelto la cara más desgraciada de la región latinoamericana.  Venezuela enfrenta la miseria bajo las dictaduras del socialismo del siglo XXI (aplaudida por la izquierda española y la izquierda latinoamericana); cabe preguntarnos ¿cuál es el papel de la comunidad internacional ante la violencia y migración forzosa de la que es víctima el pueblo venezolano?

Ninguno. La comunidad internacional, es impávida ante Venezuela. Los distintos organismos internacionales carecen de atribuciones para tomar medidas que incluyan el uso de la fuerza, por otro lado, se pone de manifiesto la falta de voluntad política de muchos actores del sistema internacional.

En 2020 la pandemia mundial relegó aún más la relevancia del drama venezolano. Una población forzada a escapar a otros territorios, sin derechos y sin esperanza. En 2020 desde América Latina el mundo sí parecería un caos. (O)

Te recomendamos

Contenido externo patrocinado