Alianza PAIS: desafíos táctico-programáticos

- 16 de abril de 2014 - 00:00

En la próxima Convención, conforme lo señala su manifiesto constitutivo, los dirigentes deben recordar que una de las más grandes debilidades de la Revolución Ciudadana es la carencia de una sólida estructura organizativa plural, democrática y deliberante. Sin la consolidación de esta, los avances del proceso de cambio pueden verse bloqueados desde su interior, un alto grado de vulnerabilidad del proyecto de cambio sometido casi totalmente a la suerte de la gestión gubernamental, un proceso menos reflexivo y más unidireccional; discrecionalidad y falta de rendición de cuentas en las autoridades; oportunismo, deslealtad política y estafa ideológica e incapacidad de generar alianzas y mayores adhesiones.

La garantía de la continuidad del proyecto y de una correlación de fuerzas, independiente de los resultados electorales, pasa por la constitución de una clara estructura organizativa.

En el corto plazo, AP no se enfrentará a procesos electorales; por ello, debería enfatizar en la construcción real del movimiento como colectivo intelectual, actor reflexivo del proceso, productor de ideas y programas, e innovador de las prácticas políticas.

Para ello requiere tener claridad táctica y organizativa, considerando que no buscó el poder para dominar, sino el espacio para transformar; no quiso constituir un gremio de políticos profesionales, sino una organización democrática y ciudadana para que la sociedad se autogobierne.

Pretende ser una organización no electorera, sino que actúe cotidianamente en la construcción de alternativas para la sociedad, ser movimiento que transforme mientras transforma, que incida en la cultura, en el mejoramiento de la calidad de vida; que coadyuve al desarrollo espiritual en el sentido amplio, que promueva una ciudadanía participativa y políticamente responsable, promueva mecanismos colectivos de decisión sobre la base de la igualdad de las personas, propenda a una práctica del diálogo, de respeto a las diferencias de opinión y étnico culturales.

Como expresa su ideario y programa, debe construir una fuerza política basada en la asociación libre, voluntaria y generosa de mujeres y hombres que, más allá de sus procedencias, se propongan luchar de manera colectiva por la justicia social, la solidaridad, las transformaciones revolucionarias; es decir, por construir una democracia radical y soberana.

Debe reconocer el derecho de las organizaciones de adscribirse al proyecto político, pero manteniendo la responsabilidad de sus acciones en el movimiento; desarrollar vínculos éticos y políticos y contribuir al fortalecimiento de las organizaciones sociales y democráticas del país, de campesinos, indígenas, trabajadores, profesionales, intelectuales, empresarios, pobladores urbanos y rurales a través de un diálogo horizontal permanente, asumir el reto de construir el movimiento político y trabajar por la construcción de un gran frente democrático.

Es de interés nacional que Alianza PAIS se estructure como organizador social, lo que requiere unidad política y disciplina, eliminación de trincas y el sectarismo, que han hecho tanto daño.