Al filo del Mes de la Mujer

08 de abril de 2011 - 00:00

Cuando se integró a la mujer al trabajo fuera de casa durante la Revolución Industrial, se la trató de muy mala manera. Se le entregaba salarios de miseria y se le impuso horarios de agobio de 18 horas continuas cada día, en los centros de la industria de la confección en donde se la ubicó con propósitos de explotación.

La rebelión de las valientes mujeres neoyorquinas trabajadoras de la confección, que reclamaban un trato diferente en los talleres donde laboraban, fue el detonante que estremeció la conciencia del mundo.  La marcha de protesta recorrió las heladas calles de Nueva York el 8 de marzo de 1857 durante un histórico día que concluyó en tragedia, luego de una dura represión policial.

Algunas décadas después, en 1910,  durante el desarrollo de la II Conferencia Mundial de las Mujeres Socialistas realizada en Copenhague, se instituyó el Día de la Mujer,  lo que fue mocionado por la alemana Clara Zeltkin.  Se determinó en aquella oportunidad,  que este recordatorio  debería ser celebrado en el mundo en cada 8 de Marzo, como homenaje a las trabajadoras de Nueva York.

…Corría el año 1974. Por entonces  me desempeñaba como Directora de Paratodos, la revista dominical de El Universo. Entre los despachos diarios que llegaban hasta mi escritorio, un buen día recibí un envío de las Naciones Unidas, por el cual se ponía en conocimiento del mundo que en una de sus últimas sesiones se había resuelto declarar a 1975 como el Año Internacional de la Mujer, disponiendo, además, que cada Estado miembro debería celebrar tal ocasión tomando medidas en beneficio del sector femenino.  Con los bríos, la pasión y el entusiasmo propios de la juventud, decidí hacer algo y busqué la ayuda de la doctora Ketty RomoLeroux. Muy pronto un grupo de mujeres, sin importar su posición política ni económica ni social, habíamos conformado el Comité Ecuatoriano Pro Celebración del Año Internacional de la Mujer. 

Integrando una comisión del Comité, viajamos a Quito para entrevistarnos con el entonces jefe de Estado, general Guillermo Rodríguez Lara. Como resultado de nuestra gestión, el gobernante de facto, mediante decreto ejecutivo, dispuso que durante 1975, Año Internacional de la Mujer y en cada 8 de Marzo, Día de la Mujer, tanto las instituciones públicas como las privadas en el Ecuador, deberían desarrollar programas especiales para celebrarlos. Por primera vez, de este modo, se recordaba en nuestro país el Día Internacional de la Mujer.