La Aerovía

- 18 de junio de 2019 - 00:00

Es común que la historia cambie de rumbo. Tal acontecimiento histórico en un momento nos parece de una forma luego lo vemos de otro color y drama. La historia es extrema y nos pasa también con aquellos que dejaron el poder recientemente, ahora la política  quiere presentarlos con intenciones que no son cívicas.

He visto con asombro las críticas sorpresivas contra la aerovía: la gran obra que el ex Alcalde Nebot dejó lista y financiada para Guayaquil. La llamada Aerovía, es una obra emblemática para Guayaquil. Nos transportará a través del río Guayas y por vía aérea desde Guayaquil hacia Durán. Es única en su magnitud y su implementación está a cargo de dos grandes empresas internacionales: Doppelmayer y Poma. Empresas líderes en estos grandes proyectos de movilidad humana, que ganaron el concurso público convocado para el efecto.

Se cuestiona la inversión pública en el sistema Aerovía y los 30 años de rentabilidad para el operador. Pero eso es buena noticia para la inversión privada. Es un estímulo para atraer capitales extranjeros. A cambio el operador se va a encargar de todo el proceso operativo del sistema, incluyendo pago de personal, reparación, etc. con una  tarifa popular de setenta centavos incluyendo el uso de los buses alimentadores que transportarán a los pasajeros de la Aerovía hasta sus casas.

La obra pública debe generar felicidad a los ciudadanos. Las grandes obras realizadas con dinero público deben ser creadas y  cristalizadas para generar felicidad en la gente. Servicio público y felicidad para los ciudadanos no deben estar separados. La Aerovía es un gran trabajo del ex Alcalde Nebot y va a traer felicidad a la gente. Ver el río Guayas desde arriba y llegar en quince minutos a Durán es felicidad.   

El pasaje real en la Aerovía sin este financiamiento municipal  tendría el valor entre tres a cuatro dólares pero será de setenta centavos. La Aerovía es movilización humana y turística. Guayaquil espera esta obra con alegría. A veces mono come mono pero en este caso, hay guayaquileños agradecidos con una gran obra que va a generar nuevos atractivos y grandeza a nuestra ciudad; el resto es lanzar piedras a lo bueno; es de un tema ciudadano hacer politiquería. (O)

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