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Ecuador/Mar.3/Ago/2021

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Gabriela Rosas Lanas. UIDE

Acuerdos entre antagónicos naturales

14 de junio de 2021 23:54

Los acuerdos políticos deben ser fruto de un proceso de negociación y deliberación pública, que superen los extremos de confrontación y busquen salidas frente a la grave situación que atraviesa el país en materia sanitaria, económica, social y política.

Tras los errores de cálculo entre el PSC, UNES y CREO, la Asamblea Nacional ha experimentado el fenómeno del transfuguismo, elemento desestabilizador y rasgo característico de la política de nuestro país, que actualmente fragmenta el legislativo y marca un nuevo mapa político sobre la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Cada vez son más los “independientes” y no es superfluo señalar que pueden convertirse en un foco de corrupción que, además, afecta a la calidad de la democracia en la medida que deslegitima a los partidos y movimientos políticos, e impone un sistema de mayorías móviles en el parlamento.

Desde esta perspectiva, se puede notar que son los marcos institucionales y normativos los que crean incentivos y restricciones. Para el 2020, la reforma al Código de la Democracia planteó la votación en lista cerrada, elemento que no ha sido suficiente para superar el caudillismo y  fortalecer el sistema de partidos, que de por si, está condicionado a: una escasa cultura política, alta fragmentación y volatilidad, débil institucionalidad, limitada democracia interna y una cuestionada disciplina y cohesión partidaria.

En ese contexto, las acciones del Gobierno y los acuerdos entre la ID, PK, BAN (Bancada Acuerdo Nacional) han generado altas expectativas, que hoy lo ubican con la más alta popularidad. Sin embargo, existen riesgos a largo plazo, propios de un acuerdo entre antagónicos naturales. Por un lado, el conciliar diferencias ideológicas y equilibrar la mesa del poder, supone ceder amplia y frecuentemente frente a estos actores, en puntos clave, tal vez irreconciliables, como: concesiones, privatizaciones y explotación de recursos naturales. Y por otro lado, los operadores políticos más cercanos al gobierno tienen una base social débil y, en parte, son herencia del morenismo, lo que puede resultar ser un detonante.

Al momento, no hay claridades sobre la agenda, fruto de esta alianza y, en caso de disolverse, el gobierno habrá perdido a su aliado más cercano (PSC), en un latente sistema de disputa entre las fuerzas políticas y en un contexto regional de alta tensión social, política y económica.

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