El aborto electoral

- 23 de septiembre de 2019 - 00:00

De Guayaquil podrían salir al menos tres candidatos presidenciales de centroderecha: Isidro Romero, Guillermo Lasso y Jaime Nebot.

Un mercado electoral fragmentado es como el comercio minorista, de tal manera que habrá que distinguirse empuñando ciertas banderas. Y una de ellas sin duda será el aborto.

Nuestra democracia ha estado nutrida de otro tipo de ofertas. El discurso de los 80 se centraba en la lucha contra la pobreza y la promesa de obras. En los 90 se incorporó una retórica de reivindicación social. Con el nuevo siglo, se sumó la mano dura contra la corrupción.

Durante décadas hemos estado más pendientes de potenciales beneficios tangibles como “pan, techo y empleo”. Pero con los años y algo de madurez política empezamos a apreciar otros conceptos que tienen que ver más con la justicia y los derechos. Quizás la esquina la doblamos cuando Durán-Ballén no dio un paso atrás. Dejamos de privilegiar únicamente la economía familiar para pensar también en lo que nos conviene como sociedad. Muchos en la elección pasada creyeron que lo que nos convenía como país era Guillermo Lasso. Un ejecutivo exitoso en los zapatos de un católico muy conservador. La antipatía a Correa no fue su único puntal. Ahí ya se percibía lo que se respira hoy en redes sociales: el país celeste o el país verde.

Hoy Lasso sigue siendo el candidato opuesto al matrimonio igualitario y al aborto en todas sus instancias. Nebot se desmarcó y se declaró partidario de la despenalización por violación. Ambos dieron libertad a sus legisladores para votar la semana anterior, pero con el tiempo la postura de los bloques se hará más férrea.

De aquí en adelante, los que quieran hacer política van a tener que salir del clóset en estos temas, sobre todo si postulan a una dignidad de alcance nacional.

En España, el derechista Rajoy incorporó al aborto en su campaña y ganó. En Brasil, Bolsonaro fue el único candidato que frontalmente se mostró contrario a la interrupción voluntaria del embarazo. En Estados Unidos Donald Trump también se alineó y obtuvo el respaldo del 81% de los evangélicos blancos no hispanos y del 60% de los católicos blancos no hispanos.

El país tiene otras urgencias, pero así como vamos es muy posible que el aborto incline balanzas en la carrera presidencial. (O)

 

 

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