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Cristian Bravo Gallardo

Abandonar las teorías de conspiración

16 de octubre de 2021 00:28

Históricamente han existido hipótesis o teorías conspirativas que se dan en torno a acontecimientos o circunstancias excepcionales. Varias de esas teorías han surgido en coyunturas críticas como el Crack Financiero del 29, las guerras mundiales, la Guerra Fría, el 11-S, o el asesinato de John F. Kennedy. Las explicaciones en torno a esas teorías dan certezas a quienes sostienen que los eventos traumáticos tienen un origen planificado o son provocados de manera intencional. Dichos eventos, adquieren legitimidad cuando son abordados en los medios de comunicación masivos, pues se les otorga verosimilitud.

Las teorías de la conspiración pueden llegar a tener la capacidad de desafiar el orden establecido, simplificando, así como poner en riesgo un sistema democrático, al ser utilizadas por grupos políticos extremistas que buscan difamar a sus rivales o condicionar procesos políticos determinados. En una región tan convulsionada como la latinoamericana, las teorías conspirativas han jugado un papel importante al coexistir teorías de impacto global con teorías locales.

En nuestra región, tanto las dictaduras militares como los movimientos populistas han recurrido permanentemente a teorías conspirativas para atacar a sus opositores, dividiendo a la sociedad en grupos antagónicos. De igual modo, dichas teorías han permitido señalar a supuestos enemigos de un país para, de esa manera, legitimar acciones de confrontación.

El investigador Carlos Malamud señala que, muchos discursos no son conspirativos porque adviertan una presencia de grupos desestabilizadores, que a veces pueden ser reales, sino porque a ellos se les asigna una influencia y capacidad mucho mayor de la que tienen.

En lo que va de este 2021, se han desarrollado varios procesos electorales en América Latina, en los que las teorías conspirativas han estado presentes y nuestro país no ha sido la excepción. Los argumentos sobre presuntas conspiraciones se han dado de manera frecuente sobre todo en el ámbito político.

En esta semana, el presidente Guillermo Lasso ha afirmado que está enfrentando un “triunvirato de la conspiración”. El Primer Mandatario ha acusado a Rafael Correa, Jaime Nebot y Leonidas Iza de querer dar “un golpe institucional a la democracia” y que ello se expresa en el rechazo que el régimen ha tenido a sus propuestas enviadas a la Asamblea Nacional.

El Gobierno deberá evitar argumentos utilizados en el pasado por mandatario, a fin de ahondar la distancia que existe con el Legislativo. Para ello, tendrá que fortalecer su mensaje en torno a las bondades del proyecto económico enviado a la Asamblea. Que prime en el país el diálogo y se abandone las teorías de la conspiración que tanto daño han hecho.

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