Resiliencia

- 28 de mayo de 2020 - 00:00

El vocablo resiliencia proviene del latín resilio, que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. Su formulación original, proveniente de la física, alude a “la capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación”. Posteriormente, el concepto fue adoptado en la psicología y la sociología para referirse a “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

Los Estados no son ajenos a estas resistencias que colocan al límite las capacidades de las administraciones públicas por las condiciones complejas que inclusive ponen en riesgo la vida de las instituciones. Las administraciones públicas en nuestra región están experimentando profundos cambios por la situación sanitaria y por los, cada vez más, limitados recursos disponibles.

Las demandas son mayores por la sociedad ante tan delicada situación. Se está demostrando que hay una resiliencia en las instituciones del Estado y otras lamentablemente están desapareciendo. Estamos siendo testigos que otros aspectos también debilitan a los distintos Estados con la falta de una administración pública sólida, la excesiva regulación de las transiciones de gobierno, la escasez de recursos, tanto humanos como económicos. Por otra parte, ha quedado de manifiesto que existen funcionarios que pueden ser mejor pagados, y que hacen labores poco reconocidas dentro del sector público, como el personal sanitario (enfermeras, personal administrativo y de limpieza), policías, bomberos, profesores entre otros.

Se requiere, hoy más nunca, fortalecer el servicio público que entrega bienestar a la sociedad para enfrentar esta nueva normalidad y el retorno, que cambiará para siempre la forma de administrar lo público, por lo tanto, las administraciones públicas. Hay la necesidad de abrirse a una dinámica de constante de transparencia, innovación y creatividad. Los viejos modelos burocráticos y gerenciales están haciendo agua por la costosa e inoportuna capacidad de respuesta ante la emergencia que vivimos.  

Llegó el teletrabajo y la digitalización y van a ser la regla, no la excepción junto con el distanciamiento, las mascarillas y las reuniones virtuales. Todo esto con el riesgo por latente de perder la vida. Así la resiliencia es clave para mantenernos como instituciones y como país. (O)

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