Juana Neira Malo

25 de diciembre

25 de diciembre de 2020 00:00

Nos sorprendió este diciembre con las ilusiones un poco maltrechas y las esperanzas algo resquebrajadas: algunos seres queridos nos dejaron sin su voz y su sonrisa, muchas personas en el mundo han perdido sus trabajos, la crisis nos golpeó a todos, el confinamiento nos dejó sin aliento y el aislamiento nos arrebató los abrazos…

Este “ser extraño” nos desarmó, nos cambió todos los planes de improviso y dio un giro inesperado al rumbo de nuestros caminos… La humanidad quedó desvalida frente a los tentáculos súbitos de este virus implacable, que nos descolocó. Los proyectos se desarticularon, los viajes se frustraron, la alegría quedó congelada temporalmente…

Los días eran extensos sin fecha y sin nombre, los meses se ocultaron en el calendario… El sol y la luna aparecieron sin máscaras.

La vestimenta fue cada vez mas sencilla, el maquillaje pasó a un tercer plano, y los peinados sofisticados, fueron reemplazados por las ondas libres y naturales del cabello…Los tacones se quedaron guardados en los armarios con el silencio del baile y los pasos detenidos en el tiempo…

El trabajo y las actividades se fundaron desde las pantallas, las conexiones y las imágenes, la computadora y todos los dispositivos digitales hoy son más indispensables que nosotros mismos…

Nuestra libertad también ha sido vulnerada, el poder de este “bicho” ha dominado el planeta. Nuestros sueños han quedado postergados, guardados en baúles empolvados y antiguos.

Sin embargo, hoy, debemos levantar los ojos para estrenar una mirada en que la esperanza se reconstruya, donde los sueños se vuelvan a agendar y los zapatos de tacón vuelvan a reconocer los pasos de baile…

Inventemos un futuro menos ambicioso, hagamos del juego con los niños, la más grande de las aventuras, que la música de Navidad y sus campanas nos reestablezcan el gozo de estar vivos…

Que las luces se enciendan titilantes en este día, para volver a sentir el aroma de nuestros abuelos amasando el pan y espesando el chocolate que nos anunciaba la alegría de la Navidad…

 

 

 

 

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