Yachay: la otra historia

04 de agosto de 2012 - 00:00

Al cantón imbabureño de Urcuquí, donde se construirá la Ciudad del Conocimiento Yachay, acuden desde hace algunos meses investigadores para develarnos cómo son los pueblos vecinos de este proyecto emblemático de Ecuador (www.yachay.ec).

Poblaciones como Pablo Arenas, Cahuasquí, Tumbabiro y el propio Urcuquí sacan sus historias escondidas. El patrimonio inmaterial nos habla de brujas voladoras en el triángulo de Mira-Pimampiro-Urcuquí, pero también de los mechayas, una suerte de esferas escurridizas que cuando se las atrapa se convierten en bolsitas de oro. Se realizan estudios de las decenas de tolas que los caranquis construyeron del 700 al 1500 de N.E., porque sus límites comprendían desde el Valle del Chota hasta Guayllabamba. Algunos de estos legados arqueológicos podrían convertirse en museos de sitio.

Pero también aparecen los relatos del país profundo: la larga disputa por el agua. El historiador local Wilmo Recalde Zabala, en su estudio sobre la Acequia Grande o de Caciques, refiere: “Constituyó un hecho histórico en la vida de los urcuquireños… Para 1729, la extorsión a los indios por la tierra había llegado a su máxima expresión; la falta de irrigación del suelo despojado alimentó la ambición de sus propietarios de las haciendas de San José y San Vicente, de esta última el capitán Bailló procedió a quitarles el agua de la única acequia existente, que era la de Caciques. Los indios elevaron una queja a la Audiencia de Quito y lograron, para 1729, que les fueran devueltas las aguas, pero los hacendados siguieron conservando las aguas por medio de la fuerza y del terror, donde los enfrentamientos causaron muchas pérdidas humanas”.

Recién para el año de 1921 un reducido grupo de urcuquireños, entre ellos Juan Celio Salvador, Arsenio Cevallos, Manuel Félix, Abrahán e Isaías Flores, se propusieron recuperar las aguas de la Acequia Grande o de Caciques, arrebatadas por los terratenientes de las haciendas citadas.

“Una madrugada, la población de Urcuquí fue regada por todo el caudal de agua de la acequia; ante esta motivación, todos los pobladores prometieron defenderla. El conflicto se terminó parcialmente en diciembre de 1927 en la presidencia de Isidro Ayora, mediante un convenio en el cual se entrega al pueblo de Urcuquí 84 pajas de agua (unidad de medida utilizada en aquel tiempo)”, refiere Recalde.

Curiosamente, ahora en los lugares donde antes se encontraban las haciendas se construirá Yachay y eso nos devela otra realidad: el nulo compromiso de ciertas élites -a lo largo de siglos de cuidar sus intereses- con un proyecto llamado Ecuador.

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