Simón Bolívar, genio militar y político

- 22 de julio de 2016 - 00:00

El próximo domingo se conmemorará el aniversario 233 del nacimiento del más importante latinoamericano del siglo XIX, y tal vez de las futuras centurias, Simón Bolívar Palacios, nacido en Caracas el 24 de julio de 1783, en aquellos años previos a las épocas singulares de los grandes hechos del devenir americano, que tuvieron repercusión universal. La raíz del fin del imperio ibérico -nacido de la visión mesiánica de Carlos V- brotó de la acción bélica patriota bajo el mando de próceres, como Bolívar, en esa aurora que nos emancipó del yugo hispano.

Perteneciente a  familias criollas ricas, de origen peninsular, los ‘mantuanos’, que resentían las formas y el manejo de la colonia por parte de los funcionarios de la metrópoli, la génesis de su espíritu patrio se fue forjando desde niño. Educado en academias españolas al concluir sus estudios viajó por Europa, acompañado del  maestro Simón Rodríguez, cultivando valiosas amistades. Regresó a su tierra, en 1807, participando decididamente en las reuniones de los cabildos, que sostuvieron las primeras manifestaciones de libertad del coloniaje en América.

El 10 de Agosto de 1809, Quito dio su paso hacia la autonomía, hecho ahogado en sangre el 2 de Agosto de 1810. Antes, en Charcas, en Bolivia, se lo intentó, pero también  fracasó. El 5 de julio de 1811, el Congreso de Venezuela establece la independencia de España y él se inscribe en el ejército, asume una carrera militar llena de victorias y hazañas, el cruce de los Andes para liberar Colombia en la batalla de Boyacá, en 1819. Y en Carabobo los laureles cubrieron a las tropas venezolanas, hasta el triunfo en Junín, en 1824, que acercó el final del dominio hispano. Los triunfos en la ‘campaña admirable’ permiten fundar la segunda república en 1814, de la que fue designado su mandatario.

Mas, choques internos generan la reacción colonialista, es derrotado por el sanguinario Boves y viaja hacia Jamaica en 1815. Un año después vuelve a la lucha apoyado en la solidaridad del presidente haitiano que da armas y soldados veteranos de su propia contienda de liberación de Francia y que solo le pide a cambio redima a los esclavos.

Con esa ayuda pudo empezar a liberar territorios hasta alcanzar la emancipación: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Su talento político le hace comprender con  convicción que no se podía liberar solo a un país, sino a todos. Y, además, crear una república poderosa que, unida, pudiera enfrentar la ambición del gigante del Norte, su premonitoria frase: “Estados Unidos parece destinado por la Providencia para plagar de miserias la América en nombre de la libertad”, se ha cumplido. El Congreso Anfictiónico para que el parto de la Patria Grande sea realidad no prosperó. Ecuador fue  leal hijo de Bolívar, la reunión de él con San Martín en Guayaquil fue un hito histórico que definió el futuro del proceso liberador luego del éxito en Pichincha. Las huestes fieles y las inglesas marcharon al Sur. Ayacucho selló la independencia.

En días pasados, una dama articulista de un medio de la ciudad se permite licencias, que bien pueden ser catalogadas como calumnias históricas. Así, acusa a Bolívar de traidor “por haber entregado a los españoles a Francisco de Miranda”. Hecho jamás esgrimido ni por su peor enemigo Santander. Según ella “fue el primer golpe de Estado en América”. Acude a fragmentos de documentos para endilgarle al Libertador anhelos dictatoriales y de no ser demócrata, sin ubicarse en el contexto de los tiempos, lo que se desmiente por la oposición de Bolívar a la idea de San Martín de crear un reino en nuestros lares. En el menguado intento de aplastar la Revolución Bolivariana, la estrategia fáctica la ha emprendido contra Simón Bolívar, en el caso está la señora, que ignora verdades de la realidad de la mayor gesta libertaria decimonónica. (O)

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