Programa y candidato para Presidente

- 03 de marzo de 2016 - 00:00

El 19 de febrero de 2017 se realizarán las elecciones de Presidente/a y asambleístas. Con la aprobación de las enmiendas constitucionales, en diciembre del año pasado, Rafael Correa podrá volver a ser Presidente, pero después de que pasen las próximas elecciones.

Aparecen los candidatos. Sin sorpresa se presentan Guillermo Lasso y ‘Dalo’ Bucaram. Jaime Nebot espera ser la cabeza que una a las derechas, y se esconde Mauricio Rodas. Los intereses de la derecha son simples, los une, pero sus ambiciones son muy complejas. Las izquierdas fuera del Gobierno tienen un dilema estructural: ¿jugarán a la derecha hipotecando sus principios?, ¿buscarán una alianza de movimientos y tendencias de izquierdas y  progresistas?, ¿la buscarán junto con Alianza PAIS (AP)? La izquierda se une por principios. La cancha la marcará quien sea candidato de Alianza PAIS. Se ha promocionado a Jorge Glas, con sus méritos. Por otro lado, crecen los pedidos de candidatura y las muestras de apoyo a Lenín Moreno; a quien, además, las encuestas muestran como el mejor de los candidatos.

Más que nombres (que lamentablemente, hasta el momento, son todos de hombres) hay que pensar el programa que el país necesita y el perfil de Presidente/a para cumplirlo. Alianza PAIS se encuentra en convenciones ideológicas a nivel nacional. Qué bien ha hecho la política del diálogo. Hasta junio se espera una propuesta de programa de gobierno, y con este se debería presentar al candidato que lo liderará, y estructurar al movimiento (AP) para afrontar las elecciones.

Hay asuntos concretos que se deberán enfrentar. Aquí planteo algunos. Primero, hay que afrontar un momento difícil en lo económico, y hay que hacerlo con absoluta claridad sobre los intereses que se enfrentan, y las limitaciones estructurales de la economía, el ambiente y la sociedad. El trabajo y el empleo son el principal tema a debatir en la coyuntura. La producción y la debilidad del sector externo son los grandes pendientes estructurales. Se ha generado una base de infraestructuras y servicios (productividad), y de capacidades (con retornos a mediano plazo) para sostener un nuevo modelo económico. Pero no se ha logrado aún cambiar la matriz productiva. Es necesario encauzar el cambio de modelo económico con base en el conocimiento, la ciencia y la tecnología, apostando por lo social y solidario, por la agricultura familiar y campesina.

Segundo, hay que consolidar el nuevo país. Los principales logros de la Revolución Ciudadana están en el desarrollo social y el talento humano. Es necesario profundizar en eficiencia, calidad, calidez, y sostenibilidad. Junto al pacto social, se requieren pactos fiscal, ambiental y cultura. Ecuador ya cambió, pero el país que se deja no es aún el país que queremos. La pobreza se ha reducido, pero aún no se la ha erradicado. Por eso la lucha sigue. Para construir el Buen Vivir se necesita mejor Estado (planificado, eficiente y eficaz, democrático, libre de corrupción), responsabilidad en la acción privada (con mercados regulados eficientemente), solidaridad en la comunidad, pero sobre todo más sociedad (participación ciudadana con diálogo y debate permanente, control social, poder popular).

Tercero, hay que profundizar en inclusión, equidad y justicia social, y para eso en justicia económica y ambiental. Gran parte de la sociedad aún sufre de exclusión, violencia y discriminación. Ecuador no ha superado el modelo colonial, patriarcal y racista. La crisis es de valores: consumismo, individualismo, degradación ambiental y segregación social. No se necesita únicamente una buena gestión de obras ni alcanza con una buena política pública, sino que, además, se requiere de la capacidad para direccionar un cambio cultural para el Buen Vivir. (O)

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