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El Telégrafo
Edmundo Vera Manzo

Israel como problema

16 de agosto de 2014 - 00:00

En el tablero geopolítico mundial, específicamente en el Cercano Oriente, a Israel le corresponde jugar el papel de bloqueador amenazante, en medio de países árabes en el norte de África y Asia. Israel fue creado por Gran Bretaña como un Estado ‘tapón’ para bloquear y dificultar la fluidez y unidad árabe, tanto en lo cultural como en lo político. Igual lo hizo Gran Bretaña un siglo antes creando al Uruguay como un Estado ‘tapón’, impidiendo la unidad entre Argentina y Brasil e interviniendo en contra de la unidad de América del Sur.

Israel es un país agresivo y expansionista, que crece todos los días con los nuevos asentamientos de viviendas en Cisjordania y armado con la más avanzada tecnología militar y la más atrasada de las ideologías, hace del ‘chico malo’ del barrio, mientras que sus protectores, las potencias occidentales, miembros del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas, bloquean iniciativas de llamadas de atención y castigos contra su protegido.

Durante varios miles de años la región donde actualmente se encuentra Israel fue conocida como Palestina. “En el 639 después de Cristo los bizantinos fueron derrotados por los árabes y desde aquella época, varios gobiernos musulmanes dominaron la región hasta que, en 1517, el Imperio Otomano tomó control del territorio. Hacia 1800, un 5% de la población de Palestina profesaba el judaísmo. Esa cantidad creció en la década de 1880 cuando el aumento del antisemitismo en Europa provocó una ola migratoria de judíos europeos. Palestina fue un territorio relativamente de paz durante mil quinientos años, donde convivían las religiones  cristiana, judía y musulmana.

Dentro de la ola de nacionalismos que sacudió al mundo en el siglo XIX apareció el sionismo. En 1896, Teodoro Herzl publicó el libro El Estado Judío y dio lugar al movimiento sionista cuyo objetivo era encontrar un lugar donde establecer la nación-estado judía. El sionismo es una ideología maniqueísta, porque es excluyente para los que no son judíos; es sectaria, no admite otras opiniones; es racista, al no admitir la integración con otras razas; es dominadora, no acepta el diálogo, las relaciones y síntesis interculturales.

Israel, al igual que la mayoría de los niños traumatizados por la violencia intrafamiliar de sus padres, cuando son adultos, repiten con sus hijos y las demás personas lo que hicieron con ellos, por ello no logran salir del círculo vicioso de la reproducción indefinida de la opresión y la violencia. Los judíos como han sufrido diáspora, expulsiones e intentos de exterminio, desde hace medio siglo hacen lo mismo con el pueblo palestino. Así como los nazis cometieron exterminio, genocidio y crímenes de lesa humanidad contra el pueblo judío, igualmente repite lo mismo Israel contra el pueblo palestino.

Tras la heroica y ejemplar rebelión del gueto judío de Varsovia, reprimido implacablemente por el ejército nazi; ahora, en cambio, se repite el criminal exterminio genocida del pueblo palestino en Gaza, que resiste ocho años de bloqueo naval, terrestre y aéreo, y el bombardeo sistemático contra toda la población (niños, mujeres, viejos civiles y población armada), para doblegar su dignidad, libertad y la esperanza de una patria soberana palestina.

Solo la presión de los ciudadanos conscientes y amantes de la justicia y la paz sobre sus gobiernos podrá resolver un problema que, de mantenerse el nivel de destrucción, eliminará al pueblo palestino o continuará una guerra entre ultras de pensamientos tuertos, donde podrían terminar todos ciegos.

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