David Nabaldián anuncia su retiro del tenis

07 de octubre de 2013 - 00:00

En días pasados, en una conferencia de prensa en el Luna Park, el tenista cordobés David Nalbandián anunció su retiro definitivo del circuito profesional, debido a una lesión en el hombro derecho que no consiguió superar.

Con el retiro de David se cierra uno de los ciclos más brillantes del tenis argentino. Él, nacido en Unquillo, provincia de Córdoba, el primero de enero de 1982, se convirtió en el líder de la exitosa generación de tenistas de entre 1975 y 1982, a la que la prensa internacional bautizó como “La Legión”, con nombres como Gastón Gaudio (campeón de Roland Garros 2004), Guillermo Coria (finalista Roland Garros 2004), Guillermo Cañas, Mariano Zabaleta, Mariano Puerta (finalista Roland Garros), Agustín Calleri, Juan Chela y José Acasuso, entre los más destacados.

El “Rey David”, como lo llamaban sus fanáticos en Argentina, dio sus primeros pasos en el deporte blanco sobre una cancha de cemento que construyó su abuelo, nacido en Armenia, en el patio de su casa.

Su talento era evidente desde muy temprana edad y la Asociación Argentina de Tenis decidió darle todo el apoyo necesario para hacer de él un gran jugador, y David, junto a Guillermo Coria, se convirtieron en los símbolos de ese ambicioso proyecto.

Los resultados no tardaron en llegar, Nalbandián gana el Abierto de los Estados Unidos en la categoría juvenil en 1998, venciendo en la final nada menos que a Roger Federer; en 1999 pierde la final juvenil de Roland Garros frente a Guillermo Coria, con quien mantendría una tensa rivalidad durante algunos años.

David gana su primer torneo Challenger en Salinas, Ecuador, en el 2001 y esa victoria marca el despegue de su carrera profesional. Al año siguiente sorpresivamente avanza hasta la final de Wimbledon, que pierde frente al mejor jugador de aquel entonces, el australiano Lleyton Hewitt. Nalbandián es hasta el día de hoy el único argentino en haber disputado una final de singles sobre el césped del All England Club, algo que ni siquiera el gran Guillermo Vilas pudo lograr.

El argentino termina el 2003 dentro del top 10 por primera vez y lo repitió en 2004, 2005, 2006 y 2007.

Su ranking más alto fue el #3, lugar que ocupó por un total de 12 semanas, estuvo muy cerca de llegar a la cima, muchos entendidos pensaban que tenía el talento y la calidad técnica como para ser un serio contendiente al trono del tenis mundial, pero David tenía otros intereses como la pesca y el automovilismo en la modalidad de Rally, que ocupaban una parte importante de su tiempo, de sus pensamientos y le restaron el enfoque que necesitaba para ser el # 1.

Se convirtió en copropietario de un equipo de Rally e incluso llegó a participar en algunas carreras junto a su socio y amigo, el conocido piloto Marcos Ligato.

Tal vez a causa de esas distracciones en muchas ocasiones no llegaba en su mejor forma física a los torneos y las lesiones no tardaron mucho en aparecer, restándole continuidad.

Entre sus triunfos más recordados están el torneo de Maestros 2005 en China, donde remontó una desventaja de dos sets a cero contra Roger Federer, para finalmente doblegarlo 7-6 en el quinto set.

En el 2007 gana en semanas consecutivas los torneos Masters 1000 de Paris Bercy y Madrid (que en esa época se jugaba sobre cancha cubierta). En la capital española deja en el camino a Novak Djokovic y Rafael Nadal, para coronarse campeón en la gran final contra Federer.

Mantuvo una gran rivalidad con Federer, era uno de los pocos tenistas capaces de complicarle la vida al suizo en su mejor momento, hasta el 2007 se encontraban empatados en 8 victorias, pero Roger lo venció las últimas tres veces, para dejar el registro 11-8.

David es el único argentino que ha alcanzado por lo menos las semifinales en los cuatro torneos del Grand Slam. Estuvo muy cerca de la final del US Open 2003 cuando no pudo concretar una ventaja de dos sets a cero y match point contra Andy Roddick.

Pero si hay una competencia que define a Nalbandián, que le significó ganarse el respeto y la admiración de sus compatriotas, es sin lugar a dudas la Copa Davis. David fue durante muchos años el líder del equipo de Argentina que estuvo tres veces en la final, la primera frente a Rusia en Moscú (2006), la segunda en Mar del Plata contra España (2008) y la última como visitantes con España en el 2011.

Sin lugar a dudas, la más dolorosa fue la que se jugó en casa contra una España que llegaba sin Nadal, su máxima estrella, pero una serie de problemas internos, desacuerdos y rencillas entre Nalbandián y Juan Martín Del Potro resquebrajaron la unidad de la escuadra gaucha y jugaron un papel importante para que los españoles levanten la Ensaladera de Plata en suelo argentino.

Los números de David nos muestran que fue un tenista nacido para jugar Copa Davis, con 23 victorias en singles y solamente 6 derrotas, y una marca de 16 triunfos y 5 reveses en dobles.

Como él mismo ha declarado, las imágenes que le llenan los ojos de lágrimas son las de Copa Davis y dice que el afecto de la gente y la atmósfera que se vive en esa competencia no se la siente en ningún otro lado.

Nalbandián ganó 11 títulos en su carrera, por su talento; pudieron ser muchos más, pero nos deja el recuerdo de ese tenis inteligente, brillante en lo táctico, variado, con un revés que manejaba a placer, definiciones cerca de la red, toques delicados, gran devolución de servicio, jugadores de esas características quedan muy pocos en el tenis actual, donde predomina la potencia en los golpes y en el servicio.

El circuito profesional va a extrañar al “Rey David“.