Mirada

Investigar en artes: metodologías que escapan de la lógica instrumental

- 26 de octubre de 2015 - 00:00

Mirada

La pregunta por la investigación en las artes supone algunos contrasentidos. Primero porque cuando pensamos en arte como un concepto generalizador que presume un cierto tipo de objetos, procesos o prácticas, estamos partiendo de una premisa esencialista que a todas luces es inviable. Tampoco habría lugar para plantear conceptos o metodologías que supusieran qué y cómo se investiga en dominios artísticos diferentes o en procesos creativos que se proponen más allá de las disciplinas o que existen ‘entre las artes’. Más bien deberíamos pensar por qué tenemos que preguntarnos acerca de qué es la investigación en artes y atender mejor cómo estos procesos construyen sus objetos, conceptos y metodologías propias.

Propongo la reflexión desde ahí, dado que las concepciones sobre la investigación y la legitimidad del conocimiento derivado de ella, han estado permeados por los modelos científicos que provienen de las ‘ciencias duras’. Desde el mismo nombre, ‘ciencias duras’, hay un poder consolidado que jerarquiza, diferencia y mide la ubicación de estas con respecto a otros procesos de producción y conocimiento y otras formas de expresión en las escalas de importancia social.

La inutilidad del arte, las ideas del arte como un lujo o como criterio de diferenciación infranqueable entre clases sociales, constituyen modos históricos de aminorar el lugar social del arte o de confinarlo al universo improductivo de formas culturales accesorias o prescindibles, reemplazables por productos de consumo fácil, agradables o que dejan en su sitio todas las maneras asentadas de ver el mundo y de proponerlo estéticamente, sin empujar estereotipos y convenciones ni cuestionarlos.

Estos prejuicios se han asentado en los modos de organización y evaluación académicas que reproducen el lugar social que una cultura capitalista basada en formas de productividad, competencia, eficiencia y rentabilidad, condicionan.

→ La inutilidad del arte, la idea del arte como un lujo o como criterio de diferenciación entre clases sociales, constituyen modos históricos de aminorar el lugar social del arte o de confinarlo al universo improductivo de formas culturales accesorias, que se pueden remplazar con productos de consumo fácil.

Con estas premisas podemos propiciar otras reflexiones acerca de la investigación en artes. Hay un criterio básico que juega un rol aquí, y es la singularidad de los modos de trabajar y producir conocimiento en las prácticas artísticas. Por supuesto que hay plataformas de creación ya reconocidas e historizadas, que en sus fundamentos conceptuales y estéticos han generado modos de trabajo, preguntas, herramientas, conceptos e incluso maneras de relacionarse con otros saberes. Cada una de ellas se ha provisto de un gran acervo que permite organizar procesos de enseñanza, facilitar procesos de aprendizaje y sistematizar tipos de entrenamientos, conocimientos básicos, formas de inducción… a partir de los cuales se levantan itinerarios de creación singulares que conducen a resultados, en que la misma cualidad de los procesos -todo lo que se va acumulando en ese trayecto- suele generar plataformas ideo-estéticas particulares de gran valor.

Hoy el universo de las prácticas artísticas no puede acotarse, tampoco sus contingentes relaciones con otros campos del saber y las maneras creativas en las que, desde el arte, pueden usarse las metodologías más inusitadas. No existen límites y sí muchos ensayos y campos de experimentación que, liberados de los fines utilitarios o de las tareas delineadas -que tienen en las ciencias y en las tecnologías- pueden encarnar en formas de creación rutilantes y asombrosas o en otros sentidos, socialmente útiles.

BIO

Su labor teórica desde el Instituto Superior de Arte-Habana acompañó al movimiento Nuevo Arte Cubano. Fue curadora de la reserva de arte moderno y contemporáneo del Museo Municipal en Guayaquil. Fundadora y docente del ITAE (Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador), donde dirigió el Departamento de Investigaciones. Es profesora de la Universidad de las Artes y miembro del equipo curatorial del Nuevo Premio Mariano Aguilera.

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