Thunderbolt, el nuevo vuelo de los británicos Saxon

- 22 de febrero de 2018 - 00:00
Saxon está compuesto por el cantante Biff Byford, los guitarristas Paul Quinn y Doug Scarratt, el bajista Nibbs Carter y el baterista Nigel Glockler. A mediados de los 70, la banda se formó en South Yorkshire, Reino Unido.
Swillus / saxon747.com

El heavy metal tiene en este quinteto a un referente con más de 4 décadas de historia. Como Disco del mes recomendamos la placa que le dedican a Mötorhead.

Buenos trabajos discográficos nos ha dejado este segundo mes del año; entre ellos vale destacar la alucinante experimentación que propone Angra en su placa OMNI; el ensayo operístico que nos entrega Therion en su Beloved antichrist o la delicadeza sonora del Cast in the sone de unos inspirados Royal Hunt.

Pero esta vez me decantaré por el clásico sonido NWOBHM (siglas en inglés de la Nueva ola del heavy metal británico) que despliegan los legendarios Saxon con Thunderbolt.

Este álbum, que en sus créditos aparece dedicado  a la memoria del ‘padrino’ Lemmy Kilmister (1945-2015), fue producido en los Backstage Studios por Andy Sneap –sí, el productor y guitarrista que reemplazará a Glenn Tipton en la nueva gira de Judas Priest- y contó con colaboraciones como los guturales que aporta el cantante Johan Hegg (de Amon Amarth) en el tema ‘Predator’.

Los ingleses Saxon han creado música de calidad desde hace cuatro décadas. Su vigésimo segundo  disco de estudio no propone grandes exploraciones: demuestra que todavía existe espacio para el heavy metal clásico. Siempre habrá alguien que los critique o que no esté de acuerdo con las formas musicales que han usado, pero Saxon, con una carrera tan larga, aún tiene cosas que decir.

Thunderbolt no es un monolito; es una grabación que presenta un poco del Saxon más clásico, pero que también ofrece momentos de búsqueda temática y musical. Se asienta, como es su marca representativa, en la precisión y sencillez de los riffs de Paul Quinn y Doug Scarratt, acompañados por esa base rítmica impecable que está constituida por  el bajo de ‘Nibbs’ Carter  y la batería de Nigel Glocker. Como siempre, la correosa voz de Biff Byford otorga ese elemento distintivo que nos demuestra que estamos frente a una de sus obras.

El álbum inicia con ‘Olympus rising’, una sobrecogedora introducción que da paso a la impresionante canción que da título al disco.  En ‘The secret of fligth’, el quinteto suena acoplado y en forma, permitiendo que Byfford haga gala de su gran capacidad interpretativa.

Merece ser comentado el tema ‘They played rock and roll’, una experimentación en la onda Motörhead. Se trata de una canción que suena al buen rock carrasposo y sucio -que caracterizó a Kilmister, ‘Fast Eddy’ Clark y a Philthy ‘Animal’ Taylor, todos  fallecidos recientemente–, pero con el toque estilizado de Saxon.

La banda también se permite experimentar con atmósferas más oscuras y épicas en cortes como ‘Nosferatu’ o ‘Sons of Odin’.  En ‘A wizards tale’ o ‘Speed merchants’ encontramos acordes veloces que seguramente serán disfrutados en vivo. ‘Sniper’ es otra canción rápida y potente, mientras que ‘Roadie’s song’ remite al Saxon más hard rockero.

Con este poderoso Thunderbolt, el águila ha vuelto a alzar el vuelo y se lo agradecemos. La placa irá acompañada de una gira mundial que recorrerá América Latina en el mes de mayo. ¡Larga vida! (O)

Disco del mes

Thunderbolt

El rugido de motores en la canción ‘Speed Merchants’ recuerda la vocación imparable de Saxon: mantener la impronta heavy de discos como Wheels of Steel (1980), Crusader (1984) o el hard rockero Solid Ball of Rock (1991). El quinteto recuerda a Lemmy, quien los acompañó en una versión del emotivo tema ‘I’ve Got To Rock (To Stay Alive)’. (I)

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