Igor Icaza, multiinstrumentista y Gabriel Roldós, gestor cultural

"Queremos forjar una unión entre músicos; dar forma a un ecosistema"

- 08 de febrero de 2018 - 00:00
Marco Salgado / EL TELÉGRAFO

Un centenar de compositores y autores independientes se unieron en Sacin. Esperan respuesta del IEPI.

La Sociedad de Autores y Compositores Independientes del Ecuador (Sacin) se encamina a ser una entidad de gestión dedicada a los artistas que están fuera de los círculos comerciales. Compositores como Daniel Mancero (socio) y Mesías Maiguashca han apoyado la iniciativa que hace un año recibió como propuesta el IEPI (Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual).

Igor Icaza (camiseta negra) y Gabriel Roldós explican el trabajo de la sociedad, que se ha configurado en 6 asambleas nacionales de música independiente e incluye a creadores académicos, contemporáneos, DJ y todos los géneros urbanos.

¿Quién gana cuando se hace un concierto con músicos locales?

Igor: La persona que pone los equipos de sonido; el dueño de las luces; el propietario del local; quienes venden las entradas; los que diseñan los afiches... al último está el músico, al que suelen decirle que las cosas no salieron como esperaban y que no hay para cubrir lo que merece por su trabajo.

¿Qué proponen ante esto?

Gabriel: Crear un ecosistema en el que haya músicos y productores, socios internos y externos, como los llamamos en Sacin. La música gana valor a partir de su uso, entonces hay que mover los catálogos, dinamizarlos, ponerlos en agregadores digitales. Para eso hay personas que se dedican a la representación, a hacer un trabajo distinto al musical pero que pueda generar una industria.

Ecuador no es miembro de Ibermúsica pese a que lo son otros países de la región, no hay que olvidar eso porque tenemos exponentes con trayectoria, como Luis Enríquez o Dogma Central...

Pero esto va más allá de los autores y compositores...

Gabriel: Se necesita un ambiente de empatía entre el músico y el productor.

Igor: En nuestros estatutos los hemos llamado socios estratégicos. Pueden ser hasta dueños de bares o centros culturales que pertenezcan a cualquier organización, aunque como país estamos dentro de un convenio andino que impide a los músicos pertenecer a dos sociedades de gestión al mismo tiempo. Ojalá eso también cambie.

¿Cómo surgió la idea de Sacin?

Igor: Con un mea culpa. Encaramos la responsabilidad de haber dejado durante muchos años la representación de los músicos en manos de Sayce (Sociedad de Autores del Ecuador). A partir de esas experiencias -yo estuve ahí 3 años como socio, me desafilié- decidimos buscar una opción que sí nos responda como artistas ecuatorianos.

¿Cuántas obras inscribieron ahí?

Igor: Casi 100 y por eso obtuve dos cheques, uno de $ 70 y otro de $ 40. Sé cuáles son las limitaciones en el público y los medios de comunicación (que solo difunden éxitos comerciales) frente a la música que hago, y de la cual estoy orgulloso; pero lo que preocupa es la falta de gestión de estos organismos...

Que cobran por sus servicios...

Gabriel: Pero no tienen un sistema de monitoreo. Los tarifarios de Sayce no toman en cuenta lo digital, por ejemplo. El IEPI no nos ha dado la información que solicitamos sobre eso.

Igor: Nada hacen por atraer a nuevos afiliados y hay una división entre socios activos e inactivos que perjudica.

¿Atenderán a los géneros que las radiodifusoras excluyen?

Igor: A los no comerciales, que son muy válidos dentro de la cultura. Lo que queremos es forjar una unión de músicos y productores en la escena independiente para que esto funcione de manera articulada (...) Es increíble que haya músicos académicos trabajando en peores condiciones que otros compositores.

¿Cómo será su sistema de monitoreo y derechos de autor?

Igor: Contamos con personal para eso y tenemos avanzada una aplicación para subir contenidos y monitorearlos. La idea es que los propios músicos puedan ver con una clave lo que está pasando con sus obras. En plena era digital hace falta transparencia.

Gabriel: Hay que ‘desburocratizar’ esto automatizándolo. Que registres tu evento en un perfil como socio y ya estés desligado de pagarle impuesto a otra sociedad de gestión. Nuestra política es que el dinero del público, que pertenece a tu presentación, se descuente de la taquilla como dice la ley, pero que se reparta en ese momento. Si los músicos deciden contribuir a la sociedad será una cuestión de cada uno, pero antes que se cumpla su derecho.

¿Mantendrán la independencia?

Igor: Incluso de los gobiernos de turno que siguen pensando que la música del país únicamente es el folclor, lo tradicional. Con la experiencia que tenemos al haber girado por Europa queremos beneficiar a los artistas. Y es válido que haya más que una opción para asociarse y lograrlo.

Gabriel: El Estado, a través del IEPI, debería tener un cobrador único que reconozca a las sociedades de gestión. Eso permitiría que haya una política de fomento, un fondo para el desarrollo de los músicos.

¿Cómo evitarán que el trabajo artístico siga sin remuneración?

Igor: Con el equipo de trabajo que hemos formado. Hay un departamento legal que exige tener un contrato para trabajar, con soportes en todos los eventos, incluso en los festivales grandes.

Este diario solicitó al IEPI información sobre el proceso que sigue Sacin. Hasta el cierre de esta edición no se obtuvo una respuesta. (I)

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