De las palabras a los hechos

Entendamos el kichwa

- 16 de marzo de 2015 - 00:00

De las palabras a los hechos

El kichwa es una de las 14 lenguas ancestrales que se hablan en nuestro país, y está reconocido en la Constitución ecuatoriana, junto con el castellano y el shuar, como idioma oficial de relación intercultural. Esta lengua es hablada en 13 provincias del Ecuador y, como todos los idiomas, cuenta con variantes, que dependen del sitio donde se hable. De hecho, nuestro kichwa es una variante del quechua que se habla solo en nuestro territorio. La particularidad de la variante ecuatoriana es que no cuenta con las vocales –e y –o (de ahí que se llame kichwa y no quechua).

Algo que suele llamar la atención sobre este idioma es la forma particular de escritura. Hasta hace pocos años, era frecuente encontrar el nombre de esta lengua escrito según el alfabeto español: quichua. Sin embargo, en la actualidad es frecuente la grafía kichwa. Aunque en contextos en los que se escribe en español se sugiere que se conserve la escritura ‘quichua’, cuando prefiramos escribirlo como lo hacen las comunidades es recomendable que lo escribamos en cursivas (como en esta columna). La unificación del alfabeto kichwa se ratificó en 1998, en el II Encuentro para la Unificación del Alfabeto Kichwa, en Tabacundo. Aquí se decidió definitivamente unificar el alfabeto con 15 consonantes y 3 vocales.

Pese a que es uno de los idiomas más hablados en Ecuador, poco es lo que sabemos de él. De hecho, aún son escasos y poco difundidos los estudios que existen sobre esta lengua en nuestro país, lo cual es lamentable, porque al conocer este idioma (y los idiomas ancestrales) seríamos capaces de acercarnos más a nuestras raíces y de entender nuestro mundo. Por ejemplo, saber kichwa nos puede dar muchas luces sobre nuestra variante del español, salpicada de varias palabras de esta lengua que usamos en el lenguaje coloquial, especialmente en la Sierra. Pensemos, por ejemplo, en chuchaqui, llucho, chaquiñán, guambra, huasipichay, carishina, chachay y tantas otras palabras procedentes de esta lengua que forman parte de nuestra cotidianidad y han sido adaptadas al español. Qué interesante sería no solo usarlas sino entenderlas.

El hecho de que el kichwa sea una lengua aglutinante (es decir, que se forma con la unión de varios afijos o varias palabras) permite que en una sola palabra se unan varios conceptos. Por ejemplo, chaquiñán es la unión de chaqui (pie) y ñan (camino) o carishina se forma con cari (hombre) y shina (como, parecido a). El huasipichay está formado de la unión de la palabra huasi (casa) y una forma del verbo pichana (barrer). En fin, me parece que es importante que tomemos en cuenta que conocer este idioma (y si es posible otros ancestrales) nos reivindica como ecuatorianos y nos ayuda muchísimo a entendernos.

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