Arturo Serrano: «Casi todo lo que se escribe sobre cine está en inglés y en francés»

- 25 de julio de 2016 - 00:00

Un fotograma de El año pasado en Marienbad, del director francés Alain Resnais, ocupa la portada del primer número de Fuera de campo, una nueva revista sobre cine que publica la Universidad de las Artes, que será oficialmente presentada este jueves. Producida por académicos y para académicos, la revista puede descargarse en formato PDF y aparece para aportar a la circulación de contenidos académicos sobre el poco investigado cine latinoamericano. El director de esta publicación, Arturo Serrano, nos cuenta un poco más.

¿Por qué una revista de cine utiliza tan pocas imágenes?

Yo enseño Historia del cine y Teoría del cine. En Historia, vemos películas todo el día; pero en Teoría, no, porque ya vimos las películas. Esta es una de las cosas que más me cuesta que entiendan mis alumnos: No estamos aquí para verlas, sino para pensarlas. La película deja de ser un objeto de arte y pasa a ser un objeto de investigación, y tú ya no eres un espectador, sino que vas a diseccionar ese objeto. Es decir, en una revista académica, que genera teoría, como Fuera de campo, la imagen puede ser o no ser necesaria.

¿Qué implica ser una revista académica?

Que es arbitrada. Los artículos no se solicitan: abrimos una convocatoria y los recibimos. Yo hago una primera lectura, y si el tema es acorde a la revista, se envía a árbitros de todo el mundo, que leen el artículo sin saber quién es el autor —lo que se conoce como «arbitraje ciego»—. Si dos árbitros recomiendan publicarlo, lo hacemos.

¿Cómo se conforma el consejo editorial?

Los árbitros son de afuera de la UArtes, y el consejo editorial tiene que estar compuesto por al menos el 60% de personas de otras universidades. Además, al menos el 40% de quienes publican tampoco pueden ser de la Universidad.

¿Por qué?

Por transparencia. Una revista académica es como un museo, independiente. No es un espacio para publicar cosas sobre la misma universidad, sino para generar conocimiento. Así garantizamos que la revista apunte hacia la objetividad. Las grandes decisiones no las toman los rectores o los directores, sino el consejo editorial.

¿Un ejemplo sobre una gran decisión?

Una pregunta que nos surgió fue: «¿Vamos a publicar en varios idiomas?». Eso se le planteó al consejo editorial, y al final, se publica en otro idioma siempre que sea relevante para el artículo. No publicaríamos en inglés sobre Godard, pero sí en francés. Y ahora que digo Godard, vale aclarar una cosa: nos especializamos en cine latinoamericano. Hay un poco de todo, pero por lo menos el 80% de la revista va a ser de cine latinoamericano.

¿No es demasiado 80% para el cine de una región en la que pocos países han logrado construir una industria?

Hay un mundo de revistas sobre cine, pero son hechas en Europa y Estados Unidos... Es decir, casi todo lo que se escribe sobre cine está en inglés y francés. Entonces, Fuera de campo es incluso una colaboración desde el punto de vista de la lengua.

Y a darnos de forma continua una mirada sobre cine desde América Latina...

Sí. Les damos espacio a los investigadores latinoamericanos. En un mes de convocatoria nos llegaron diecinueve artículos, y hablamos de trabajos que toman entre seis meses y un año para producir. Son como nueve años de trabajo. Eso revela que aquí hacen falta más revistas académicas sobre cine. Hay que llenar un hueco gigante.

Decías que Fuera de campo es una revista para académicos y por académicos y que intentan llenar un hueco. Pero hay otro hueco en el periodismo local, que atiende muy poco lo que hace el cine ecuatoriano y latinoamericano, y precisamente en parte porque no abundan las publicaciones que hablen con autoridad sobre estos cines locales. ¿Aspiran a tener algún impacto en el periodismo?

Si eres un periodista que va más allá, te va a servir. Es indudablemente una fuente de conocimiento para el periodista. Se trata de artículos muy especializados. Aquí no hay, por ejemplo, una reseña sobre Cuestión de Fe, de Marcos Loayza, hay un artículo sobre la road movie latinoamericana a través de una pregunta: ¿Qué tanto se inscribe la película de Loayza en esa corriente? No lees Vanidades y Cosmopolitan para aprender, sino para pasar el rato. Fuera de campo es para aprender.

En línea con lo anterior: tendemos a ver el cine como una cuestión narrativa. Le damos demasiado peso a la historia y estamos esperando el desenlace...

Esa es solo una de las aristas. Hay millones de cosas que investigar, empezando por la propia narrativa: ¿Cuántas hay? ¿Son distintas a la del teatro? ¿Todo lo visual es igual? ¿Cuál es la relación que hay entre el cine y la pintura?...

¿Y cómo lo hace Fuera de campo?

Vemos la pluralidad de los temas: El de Lucía Ramos, sobre el cine bajo tierra, es un artículo que no se preocupa por el contenido de las películas, sino por el contexto en el que estas surgen; luego están los textos de Marcelo Báez, que hablan sobre Cuestión de fe, y de Marco Tulio Ulhôa, sobre Pindorama, que abordan una obra en concreto; pero también escribe Daniela Mihaljevich, no sobre una película en particular, sino sobre la imagen-tiempo en el cine de Alain Resnais, a partir de una serie de preguntas que plantea Gilles Deleuze: de qué naturaleza es la imagen del cine, en qué se diferencia a la imagen visual, de la pintura... y, finalmente, Carlos Satizábal, con un artículo poético sobre El abrazo de la serpiente en el que se toma muchas licencias con el lenguaje, algo que se supone que en la investigación no ocurre.

Aquí no estamos masticando lo que otro pensó, estamos pensando.

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