Anabantha fusiona cantos árabes, celtas e hindúes en sus composiciones

- 31 de mayo de 2018 - 00:00
La cantante María Solórzano (Duan Marie) nació en Apatzingán (Michoacán). Su banda hace una fusión con música medieval y temas sobre hechicería.
Foto: Cortesía / María Solórzano

La banda formada por Duan Marie (voz), Israel Sorkin (batería), Mario de la Fuente (bajo) y Ulises Mac (guitarra) presentará el disco Despertares en dos ciudades ecuatorianas. Su público se distingue del metalero pero es masivo.

El primer nombre de la banda Anabantha fue Sentido Pésame y terminó como título de una de sus canciones. Hace más de dos décadas, Duan Marie y Vlad Landeros, quienes se habían conocido en la preparatoria en México, formaron al grupo de metal gótico que abordaría el “dolor de las pérdidas, la magia y unos ángeles” ideales, no tanto los que abundan en la arquitectura del D.F.

“La ambigüedad que tienen estos temas hace que cada persona les dé un peso diferente”, que las interprete, dice la cantante mientras mantiene una entrevista telefónica con este diario.

Las reacciones que provoca Anabantha son las de grupos que han vuelto varias veces a Ecuador situando a su público en dos extremos: quienes los idolatran y quienes desean que su lugar sea ocupado por otros nombres.

En su país, cuenta María Solórzano (Duan Marie), el grupo también ha compartido escenario con intérpretes de todos los géneros. El domingo pasado encabezaron el cartel del Festival Vive Rock La Bolsa, en el que les antecedieron El Haragan y Cia. (rock urbano) y exponentes del metal progresivo y hasta ska.

Los promotores parecen ver a estos músicos góticos como un “gancho” para convocar a un público diverso.

Otavalo, Gualaceo, Latacunga, Cuenca, Quito y Guayaquil han sido algunas de las ciudades en las que han estado y la cantante admite que se han “empapado de los sonidos” de cada lugar, para “plasmarlos en el disco Hermanos de Sangre (El Ritual)” de 2011 que compusieron con varios fragmentos de poemas que sus seguidores enviaron. “A la hora de terminar la grabación, ahí estaban muchos sonidos de Latinoamérica”.

El disco Despertares muestra una vena progresiva.

Las influencias de la banda
La poesía de Amado Nervo se ha incorporado a proyectos musicales de María Solórzano, como Carlotta. El acople, dice la artista, surge de forma “natural” y tiene que ver con historias variadas.

El poema “Te honro en el espanto”, del escritor mexicano Ramón López Velarde, también fue musicalizado por Anabantha. Solórzano nació en Apatzingán, una ciudad cercana a Guadalajara, la tierra del mariachi, por lo cual recuerda que su “formación musical es más vernácula que otra cosa y, desde hace dos décadas, llegué al D.F. para terminar de ‘echarme a perder’ porque tuve la rebeldía de dedicarme al rock”. En la familia de la artista todos tocan instrumentos folclóricos.

Su público nacional
La última vez que Anabantha visitó el país fue para ofrecer cuatro conciertos, uno de los cuales se dio en la sexta edición del Orion Fest, en Latacunga, ante 3.000 personas.

El total de sus presentaciones en el país llegan a la decena y, esta vez, visitarán dos provincias, Pichincha e Imbabura, en el marco del Festival Rock X Ti. “Teníamos pensado volver a Ecuador, pero nos sorprendieron con esta invitación, que nos llena de expectativas”, explicó la cantante Duan Marie.

Las canciones “Deja Vú” y “Vampiro” están entre las preferidas de los seguidores quiteños del grupo y han sido escuchadas en vivo desde 2007, año en que debutaron en la capital. (I)  

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