El pensamiento de Alfaro ilumina otra vez a la sociedad ecuatoriana

27 de enero de 2013 - 00:00

Pablo Salgado

La conmemoración del Centenario de la Hoguera Bárbara ha provocado que se generen múltiples espacios para la reflexión en torno a la Revolución Alfarista y su legado.

Asimismo, numerosas publicaciones han aportado importantes datos y lecturas necesarias para que, desde una mirada del presente, se reflexione sobre un período fundamental de nuestra historia en el que se cimentó la nación ecuatoriana.

Este 28 de enero se cumplen 101 años de aquel horrendo crimen que sigue en la impunidad, y es, ahora, un buen momento para recordar el papel del Viejo Luchador y sus lugartenientes que perecieron en la cruel hoguera.

La travesía de Nelson Coral

Hasta 2005, Nelson Coral Dueñas, bisnieto de Luciano Coral, uno de los generales del expresidente Eloy Alfaro asesinado el 28 de enero de 1912, tenía muy claro que las puertas del Palacio de Carondelet estaban vedadas para él.

“Cada vez que llegaba un nuevo gobierno, me acercaba a las instancias de poder con un documento en el que explicaba la necesidad de iniciar una investigación por la muerte de mi bisabuelo”, explica.

Hace cerca de ocho años fue la última vez que los guardias de la casa de Gobierno se burlaron de su persistencia, o más bien  de su necedad, como él mismo califica a su interminable vigilia  en busca de atención de las autoridades y los asesores.

Por fin, una mañana de 2007 fue invitado a ingresar a las oficinas de Palacio. Después de ser escuchado, le ofrecieron darle una respuesta a su pedido.

Sorprendido, casi estupefacto, retornó a casa. Allí, su madre le informó que a esa hora ya se habían comunicado de Palacio y que lo invitaban a nuevas reuniones.

Hoy, seis años después, la Asamblea Nacional se apresta a declarar a la muerte del coronel Luciano Coral, talentoso militar y periodista, como “un crimen de Estado”. La resolución que reabre el juicio para esa declaratoria saldrá en las próximas semanas. 

“Creo que por fin voy a tener paz, pues, se reabrirá el juicio y  daré por concluida esta campaña que ha sido la gran lucha de la familia”, afirma Nelson, con la convicción de alguien que ha llegado a una meta.

Nelson, su padre Luciano y su abuelo fueron quienes comenzaron con esta campaña en busca de justicia por lo acontecido en 1912. “Recuerdo que acompañaba a mi padre desde los ocho años”, sostiene.

Otra de sus luchas ha sido extender la comprensión de la denominada “Hoguera Bárbara”, nombre tomado de una novela de Alfredo Pareja Diezcanseco. En los días previos al 28 de enero de 1912, y en ese mismo día, no solo se asesinó al líder Eloy Alfaro -como se mencionó-. A su lado cayeron otros generales y mandos en manos de la turba asesina manipulada por las oligarquías económicas.

Por eso, para los descendientes del coronel Medardo Alfaro Delgado, de Flavio Alfaro Santana, del general Manuel Serrano Renal y de Ulpiano Páez Egüez, esa paz que tanto buscaron está más cerca que nunca.

Es así que su participación en la marcha organizada para este 28 de enero, en Quito y la sesión solemne en Montecristi (Manabí), contará con una significación muy especial, pues, por primera vez marcharán convencidos de que la justicia está cerca.

Nelson, particularmente, tiene otra razón para sentirse satisfecho. En la última feria de Libro de Guayaquil realizada en octubre del año pasado, se presentó el libro Obras selectas de Luciano Coral, una publicación de la colección Letras, Memoria, patrimonio de 548 páginas.

Gracias a este esfuerzo editorial del Ministerio de Patrimonio, fue posible rescatar párrafos como este, producto de una de sus misivas: “Que los compatriotas juzguen con serenidad imparcial al modesto ciudadano, que se esfuerza por cumplir sus deberes como tal, y a los que pretendieron difamarle y perderle por medio de groseras intrigas desbaratadas por la honradez”.

Coral impulsó las denuncias por la deshonrosa venta de la bandera ecuatoriana. Fue un héroe rescatado de la hoguera más infame que es el olvido.

El general revive en los jóvenes

Fue a mediados de septiembre. En la estación de Chimbacalle (sur de Quito) estaban reunidos jóvenes de todo el país para hablar sobre la vigencia del espíritu alfarista.

Resultaba emocionante comprobar cómo jóvenes de entre 17 y 25 años intercambiaban ideas y criterios alrededor de cómo construir un país desde una visión progresista y ciudadana.

En sus discursos retomaban el ejemplo de Alfaro: su visión, su sacrificio y su talante como internacionalista y americanista.

En fin, todos tenían armado su “modelo” de Alfaro. Habían leído la Hoguera Bárbara y sobre todo las últimas publicaciones sobre los escritos de Alfaro. Ese era su punto de partida. Desde allí, desde el conocimiento de la idea y el argumento, podían autocalificarse de “alfaristas”

En compañía de las autoridades de gobierno, se desarrolló un diálogo cálido, que en términos políticos, resultó entretenido para cualquier observador externo.

Ese es uno de los resultados más importantes de haber involucrado a los jóvenes en todo este proceso de recordación. Alfaro es, ahora, “semilla,”  permanece en sus corazones y mentes gracias al debate. El cambio es justamente ese, que el legado de la Revolución Alfarista se ha enraizado en las nuevas generaciones.

Basta recordar que todo el período que va entre 1895 y 1912 era un gran vacío en la educación nacional, especialmente, en la de régimen católico. Prácticamente, todo ese período había sido extirpado de los procesos educativos, en una operación sistemática y efectiva.

Jenny Taipe, de Napo, recordaba que en su colegio lo único que le habían contado de Alfaro, era su “aversión enfermiza” hacia las órdenes religiosas. “Me comentaron, muy someramente, sobre el tren y de los cambios en su Gobierno, pero sobre su visión progresista y coraje no sabía nada”, sostiene.

La gestión del gobierno Alfarista se difuminaba aún más cuando se comprobaba la situación en la que se encontraban empresas como la de Ferrocarriles que, hasta antes de 2006, era prácticamente un “cementerio de elefantes”.

Luis Fernando Pintado decidió participar en la construcción del país con la convicción de que ellos eran los protagonistas esenciales de esta nueva etapa.

Por eso aceptó responsabilidades, se puso al hombro la organización de los eventos y consiguió, en poco tiempo, una actitud de liderazgo que se ha vuelto parte de su vida.

“Para mí, Alfaro es lo mejor que ha tenido el Ecuador y me siento orgulloso de ser parte de todo este proceso que está cambiando mi vida y la de todos”, sostuvo en esa oportunidad.

Ellos y ellas, los chicos de la “joven luz alfarista” fueron protagonistas. Su esfuerzo y convicción fueron el eje para la realización de  23 eventos, de los que  12 fueron  nacionales, tres internacionales y ocho a partir de iniciativas ciudadanas locales.

En junio del año pasado se organizó uno de los eventos más importantes. En Guayaquil, nuestros jóvenes compartieron con otros líderes regionales como son Camila Vallejo y Carol Cariola, de Chile y Aleida Guevara, de Cuba.

Para el historiador Ángel Emilio Hidalgo, no cabe duda que el mayor aporte de Alfaro fue en la educación. “Ese fue su principal legado, pues posibilitó el desarrollo de contenidos didácticos para vincular diversas aristas  destinadas a mejorar la realidad del niño y el joven ecuatoriano”.

Ese modelo educativo, laico y adecuado al contexto histórico, le abrió la puerta al país hacia un mundo que, para inicios del siglo XX, estaba en el auge de la revolución industrial.

“Es importante que los estudiantes de todo el país sepan que buena parte del legado de modernidad que ahora disfrutamos, se encuentra ya en la obra política, social y cultural del alfarismo.

Como explica la nueva pedagogía, es momento de que el estudiante se involucre con su entorno; desde allí, los académicos, pueden trazar mallas curriculares”.
Para Hidalgo, el proceso de la Hoguera Bárbara puede ser considerado un primer paso, que ha acercado a la sociedad ecuatoriana a profundizar el legado de Alfaro.

“Conseguimos que el país interprete los hechos de 1912, como violencia de Estado, cuyos verdugos nunca fueron sancionados y que, a partir de entonces, el Ecuador,  inició un cambio social y político”, sostiene Hidalgo.

Tuvieron que pasar 100 años para que los jóvenes y las mujeres ecuatorianas asuman cargos de importancia en la función pública.

Cabe recordar que en el gobierno de Eloy Alfaro se facilitó el acceso de la mujer a la función pública. El  11 de octubre de 1895 redactó un documento en el que se expresaba lo siguiente:
“Propongo, a mi llegada a Guayaquil, expedir un decreto que habilite a la mujer ecuatoriana, para el ejercicio de ciertos cargos púbicos, (…), así, pues, he resuelto, a título de ensayo, que la Administración General de Correos, sean servidas por señoritas”.

De otro lado, la historiadora  Jenny Londoño destaca el apoyo de valerosas mujeres en la revolución alfaristas, entre ellas: Matilde Gamarra, Sofía Moreira, Filomena Chávez, Cruz Lucía Infante, Dolores Usubillaga, Rosa Villafuerte, Joaquina Galarza, Felicia Solano de Vizuete, Leticia Montenegro, Dolores Vela de Veintimilla, Ana María Merchán, Delfina Torres y cientos de mujeres llamadas guarichas, que lucharon la retaguardia de los ejércitos.

En la última posesión presidencial, realizada este mes por el presidente Lenin Moreno, asumieron seis nuevos funcionarios su cargo. El 75% eran mujeres y todos, a pesar de su juventud, contaban con hojas de vida muy calificadas y experiencia en el sector público.

Como dice la ministra María Belén Moncayo, una de las autoridades posesionadas, “no por ser jóvenes nos van a mirar con soslayo, como se expresó en un medio de comunicación. Nosotros tenemos la capacidad y la convicción necesarias para desarrollar esta Revolución con total honestidad y franqueza”.

En fin, igualdad, juventud y pasión, tres componentes que fueron actualizados a través de la Hoguera Bárbara, cuyo legado ya se hace sentir.

UN VISTAZO EN RETROSPECTIVA

¿Cómo nació todo?

El 2 de agosto de 2011 se estableció la conformación de la Comisión Nacional de la Conmemoración del Centenario de la Hoguera Bárbara, que tuvo como función generar lineamientos claros y específicos sobre el sustento de valiosos componentes como los ideales, el pensamiento y la lucha de la Revolución Alfarista.

¿Qué actos nacionales se organizaron?

Acto conmemorativo en Quito, con la participación masiva de miles de ciudadanos que se tomaron las calles de la ciudad en un recorrido que se inició en el Penal García Moreno hasta el parque El Ejido. En Esmeraldas se realizó un homenaje sobre la Revolución Alfarista, y los héroes de esmeraldeños como los hermanos Concha, y Luis Vargas Torres.

Se recordó lo que fue la batalla de Gatazo con la participación de miles de indígenas, durante la inauguración de la Ruta del Hielo en Chimborazo.
En Quito y en Palenque (Los Ríos) se presentó el evento Mis primeros pasos, con el general Alfaro.

Documentación fotográfica del proyecto, “Por los pasos del General, 130 años después para recuperar la ruta histórica del Viejo Luchador y la Montonera Radical”. ¿LAS COMILLAS DE CIERRA DÓNE VAN?

También se produjo la primera serie de televisión: Descubriendo a Alfaro, dedicada a la vida del Viejo Luchador.

En Guayaquil, se desarrolló el evento artístico Huankavilca Raymi, abriendo un espacio de expresión de las culturas urbanas.

Es importante destacar el gran número de publicaciones que desde distintos ámbitos -el gobierno, la academia, y privados- se han divulgado en los últimos doce meses. En la Feria del Libro de Guayaquil, por ejemplo, se presentaron los libros: Luciano Coral, obras selectas, La Tinta el Odio y el Papel mataron al Viejo Luchador, Eloy Alfaro, escritos políticos y la obra sobre la acusación fiscal por Pío Jaramillo Alvarado sobre los acontecimientos de Quito. En esta publicación del Ministerio de Cultura, se deja claro que los asesinos de Alfaro se escondieron en turbas manipuladas por sectores oligárquicos.

La próxima semana circulará la colección La Alfarada, que son cuatro tomos ilustrados para jóvenes con el nombre de Cuadernillos de Alfaro; y la Asamblea Nacional publicará la Constitución de 1906.

En noviembre se culminaron las 42 presentaciones de obras de teatro y títeres, la cuáles tuvieron lugar en diversas ciudades del país, y cuyo objetivo fue la divulgación de la vida, el pensamiento y el legado del general Alfaro. Se publicaron también dos producciones fonográficas: Canciones alfaristas y Por el sendero de Alfaro, y se realizaron tres producciones radiofónicas en torno a la revolución de Alfaro.

Además de una gran cantidad de concursos de libro leído, dibujo, oratoria, etc. Alfaro vive hip hop, Alfaro en el espacio público, y el próximo 5 de junio será inaugurada una escultura en homenaje a Alfaro, ganadora de un concurso organizado por el Ministerio de Cultura. También se encuentra en fase de preproducción la película Alfaro vive carajo.

Datos

*Este 28 de enero, fecha de los 101 años del asesinato de los líderes, se ha organizado un recorrido que partirá del Penal García Moreno y terminará en El Ejido, en Quito. Este evento empezará a las 08:00 y contará con la presencia de los colegios fundados por Alfaro.

*En Montecristi, en cambio, se organizará un acto solemne en Ciudad Alfaro, desde las 15:00. Y luego un evento artístico.

*El pasado 25 de este mes, se organizó  un homenaje a Pedro J. Montero, que tuvo la participación que dirigen campesinos de Salitre, Guayas y de la ministra de Patrimonio, María Belén Moncayo. Se dejó una ofrenda floral para recordar las hazañas del denominado “Tigre del Bulubulu”.

 

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