Utilidad y educación financiera

- 03 de abril de 2019 - 00:00

Nos acercamos a la época del pago de utilidades. En términos generales, toda empresa debería pagar utilidades a sus empleados. El mejor estímulo a la eficiencia administrativa y financiera es el pago de las utilidades acorde al esfuerzo realizado formando previamente buenos equipos de trabajo y alineados a la excelencia o calidad total. Es importante que el ecuatoriano con relación de dependencia comprenda que el mejor estímulo es realizar un esfuerzo adicional cada año para obtener un beneficio mayor. Esto, llevado a nivel nacional, hará que un país progrese de forma sostenible.

Para los trabajadores que perciben ese ingreso adicional lo ideal es no destinarlo inmediatamente a una compra compulsiva o al gasto corriente sino colocarlo en una inversión mínimo de 30 días hasta analizar con calma el mejor destino de ese dinero extra. Todos aspiramos a tener un bien mayor, como un carro, moto, terreno o una  casa. Resulta durísimo reunir el 30% de la entrada; esta es la mejor forma de ir alcanzando año tras año la entrada mínima. Pero a veces ocurre una distorsión: con la tarjeta de crédito hacer un anticipo del valor que suponemos vamos a percibir como utilidad, y cuando llega ese día el dinero se va directo al pago de las tarjetas de crédito, y lamentablemente, a mayor sea el valor de utilidad a recibir, mayor puede ser el número de tarjetas de crédito a punto de colapsar. Es muy importante no gastar la utilidad antes de recibirla para evitar imprevistos. Es importante hacer proyecciones en el corto, mediano y largo plazo y no desanimarse, ya que alcanzar grandes objetivos materiales conlleva mínimo de 2 a 5 años de ahorro mínimo y  mucha disciplina financiera. Además, hay que alejarse de los gastadores o despilfarradores, que incluso pueden estar dentro del núcleo familiar. (O)

Lcdo. Gunnar Lundh Iturralde