Situación actual
En una sociedad tan problemática como la nuestra, es muy difícil ser neutral o imparcial. Muchos creyeron que el presidente Rafael Correa iba a ser fácil de manipular, pero se equivocaron. Quienes estaban acostumbrados a pescar a río revuelto y algunos dirigentes de ciertos gremios se convirtieron en furibundos enemigos de la institucionalización porque perdieron privilegios.
EL TELÉGRAFO tiene 2 opciones: abandonar este proyecto político que ha significado mejoras, desarrollo y alegría para millones de ecuatorianos, a pesar de algunos graves errores cometidos por el Gobierno, por ejemplo, abrir la posibilidad para que empresas privadas manejen las hidroeléctricas, a pesar del enorme esfuerzo estatal; continuar permitiendo la salida de capitales, exonerarles el pago del impuesto a la renta por 10 años o no renegociar en mejores condiciones los acuerdos con las telefónicas, en vez de profundizar los avances para que la Revolución Ciudadana se afirme y así ganar definitivamente mayor respaldo popular en las urnas y en las calles.
Obviamente, jamás debemos menospreciar a quienes advirtieron y a sus acólitos que no habrá alcantarilla o madriguera donde esconderse.
Por más que el bombardeo diario de la propaganda neoconservadora haya conseguido más adherentes, no es posible que los sesudos análisis de buena parte de los columnistas de EL TELÉGRAFO estén equivocados.
De tal manera que, estimado señor Director, me permito alentarlos para que continúen combatiendo como lo han hecho, a pesar de las amenazas personales y del bombazo.
Un fraterno abrazo.
Carlos Terán
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