No esperemos desgracias
Al escribir estas letras aún tengo frescas en la memoria las imágenes que observé el lunes 30 de marzo. Vi pasar a dos personas por la avenida Carlos Julio Arosemena, al norte de Guayaquil. Tras de ellos, al menos diez personas iban a su cacería. Según el tropel, los dos ‘corredores’ eran supuestos asaltantes que se dedican a atracar a personas que se bajan de la estación de la Metrovía en la mencionada arteria vial.
Después de unas cuantas cuadras de persecución y otros tantos minutos de insultos, los ciudadanos detuvieron a los presuntos ladrones. Ambos fueron obligados a tirarse en el suelo a la espera de que llegara una patrulla de la Policía para su posterior detención formal, lo que ocurrió pasados unos 10 minutos.
Después de esta narración solo llego a la conclusión de que en esta importante avenida del norte de la ciudad es cada vez más frecuente este tipo de situaciones. Varias personas que laboran a lo largo de esta calle me han comentado haber sido víctimas de delincuencia. Espero que las autoridades, de manera directa la Policía Nacional, tomen precauciones y envíen de manera más frecuente a patrulleros a vigilar la zona.
El caso del lunes tuvo un final, se podría decir, algo ‘adecuado’, ya que los ciudadanos solo retuvieron a los supuestos delincuentes, pero ¿y si no hubiera sido así?, ¿y si los presuntos asaltantes hubieran respondido de otra manera?
Omar Jaén
Guayaquil
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