David Choquehuanca, sabio aymara y actual canciller de Bolivia, propuso un modelo de desarrollo que va más allá del capitalismo y del socialismo. Ocurrió en un reciente encuentro internacional para hallar métodos para medir el bienestar integral de nuestros países, el suma qamaña, en aymara, el vivir bien o sumak kawsay, en kichwa.
Las palabras de Choquehuanca contienen un profundo significado que debemos entender en esta época de grandes transformaciones e incertidumbres: “Para el capitalismo, lo más importante es el capital, la ganancia, la generación de la plusvalía, el dinero. No le importa la vida. (...) Por otro lado, nos han ofrecido el camino del socialismo, que se organiza para satisfacer las necesidades cada vez más crecientes, tanto materiales como espirituales del hombre. Estamos de acuerdo. Nosotros también buscamos satisfacer estas necesidades, tenemos coincidencias. Pero nuestra lucha, la de los que pertenecemos a la cultura de la vida, es la vida. Para el capitalismo, lo más importante es la plata; para el socialismo es el hombre; ¡para nosotros, los indígenas, es la vida!”. ¿Estamos viviendo el inicio de un nuevo modelo de vida, inspirado en la sabiduría ancestral de los tiempos anteriores al encuentro de civilizaciones, hace más de 500 años? ¿Estamos listos para aceptar que los seres humanos no somos el centro del universo, sino parte consustancial de él? ¿Podemos vivir en armonía con la naturaleza sin destruirla con nuestro imparable crecimiento económico? ¿Vivimos los últimos años de la civilización? Existen claros indicios de que una nueva civilización está naciendo. Que así sea depende de cada uno de nosotros. (O)
Arcsa clausura planta procesadora de snacks en Riobamba
Rafael Correa admite reunión virtual con expolicía Rodney Rengel
Christian Eriksen colapsa durante el partido entre Dinamarca y Ucrania
Ecuador cierra su preparación con goleada y buenas sensaciones ante Guatemala
Estos récords se pueden romper en el Mundial
Fuerzas Armadas decomisan 330 galones de combustible en Huaquillas
Christian Eriksen colapsa durante el partido entre Dinamarca y Ucrania
