Para el Vaticano los crímenes de Pinochet fueron propaganda

09 de abril de 2013 - 00:00

09-4-13-pinochetJulian Assange prometió en diciembre pasado que el portal que lidera, WikiLeaks, difundirá en 2013 tres millones de documentos secretos. Ayer empezó esa labor, cuando el sitio web publicó, junto a otros quince diarios de todo el mundo, lo que se ha bautizado como los “cables de Kissinger”.

Son alrededor de 1’700.000 reportes del Departamento de Estado de Estados Unidos cuando esa oficina estaba dirigida por el mítico Henry Kissinger. Los papeles están fechados entre 1973 y 1976, época en la que la Casa Blanca era ocupada por Gerald Ford y Richard Nixon.

En esa época el mundo vivía la Guerra Fría. La guerra de Vietnam estaba terminando por el ascenso del movimiento pacifista dentro de Estados Unidos y en Latinoamérica el régimen de facto de Augusto Pinochet recién empezaba, luego del derrocamiento del socialista Salvador Allende.

Y justamente desde Chile es que se produce la primera gran revelación de los documentos de WikiLeaks: la Iglesia -en esa época- tildó de propaganda comunista a los crímenes de lesa humanidad que emprendió Pinochet.

El diario italiano La República cuenta que el entonces subsecretario de Estado del Vaticano, Geovanni Benelli, les expresó a diplomáticos norteamericanos “su grave preocupación, y la del Pontífice (Pablo VI), sobre la exitosa campaña internacional izquierdista para falsear completamente las realidades de la situación chilena”.

El documento está fechado el 18 de octubre de 1973, apenas un mes después del ascenso de Pinochet al poder, que ocurrió el 11 de septiembre de aquel año, cuando la aviación bombardeó el palacio La Moneda y Allende se quitó la vida en su despacho.

Benelli era en la práctica secretario de Estado del Vaticano porque su titular, Amleto Giovanni Cicognani, ya estaba muy anciano para ejercer el cargo. El sacerdote manejaba la diplomacia de la Santa Sede y era el número dos de la Iglesia Católica.

“Benelli tildó de exagerada la cobertura de los acontecimientos como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista, y subrayó el hecho de que incluso los círculos moderados y conservadores parecían muy dispuestos a creer las mentiras más burdas sobre los excesos de la Junta chilena”, señala el cable clasificado como secreto y con el código de máxima reserva.

“Al darse cuenta de que la caída de Allende era uno de los mayores reveses para la causa comunista, dijo Benelli, las fuerzas izquierdistas han minimizado ampliamente los daños al convencer al mundo de que la caída de Allende fue debida exclusivamente a fuerzas fascistas y externas, en vez de a los fallos de su propia gestión política, como realmente ocurrió. Benelli expresó sus temores de que el éxito de esta campaña de propaganda comunista pueda influir en los medios de comunicación del mundo libre en el futuro”.

“Las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal en Chile no tienen fundamento”, aseguró el cura, según el cable diplomático. Y sentenció: “Como es natural, desafortunadamente, tras un golpe de Estado, hay que admitir que ha habido algún derramamiento de sangre en las operaciones de limpieza en Chile, pero la Nunciatura en Santiago, el cardenal Silva y el Episcopado chileno en general han asegurado al papa Pablo que la Junta está haciendo todo lo posible para que la situación vuelva a la normalidad y que las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal no tienen fundamento”.

Además, Benelli alegó que no se podía poner en duda “la validez ni la sinceridad de la interpretación del cardenal Silva” porque, en su opinión, dicho prelado era “uno de los más destacados progresistas dentro de la Iglesia”.

Después, Benelli reconoce que “el Papa ha estado bajo dura presión interna en la Iglesia, especialmente desde Francia, para hablar contra los excesos de la Junta”.

Y que “pese a los esfuerzos del Vaticano, la propaganda izquierdista ha tenido un éxito notable incluso con algunos de los cardenales más conservadores y con prelados que parecen incapaces de considerar la situación con objetividad. El resultado es que los izquierdistas han logrado crear una situación en la que el Papa sería atacado por los moderados si defiende la verdad en Chile”.

Más aún, “el Vaticano está convencido, y la Nunciatura ha confirmado, que durante los últimos meses del Gobierno de Allende, la Embajada de Cuba estaba sirviendo como arsenal para distribuir armas fabricadas en Europa del Este a los obreros chilenos”, afirma Benelli.

El informe termina con la negativa del papa Pablo VI a recibir a Isabel Allende, quien se exilió en España tras el golpe.

JUAN CARLOS DE ESPAÑA SEÑALADO COMO UNA FUENTE DE WASHINGTON

El rey Juan Carlos de España tenía una relación privilegiada con Estados Unidos, cuando aún era príncipe y se preparaba para suceder en el poder a Francisco Franco. Así lo detallan los “cables de  Kissinger” que  ha difundido WikiLeaks.

El monarca contó al embajador de Washington en Madrid, Wells Stabler, cuáles eran los planes de Franco en el conflicto del Sahara. El diplomático destaca la cercanía que tenía con Juan Carlos, por lo que pide manejar sus reportes con suma discreción.

Juan Carlos también informa al embajador sobre el estado de salud de Franco cuando sufre un infarto que casi lo mata. Luego del deceso del caudillo, cuenta a Estados Unidos sobre la situación anímica del Ejército.

Según los cables de WikiLeaks, la Casa Blanca apuesta todo por mantener en el poder a Juan Carlos porque teme el inicio de una nueva guerra civil en España.

Además de que lo considera indispensable para renovar el acuerdo para el uso de una base militar. Por eso Estados Unidos ofrece al rey su apoyo para que lleve al país europeo a un sistema democrático.

EL SECRETARIO DE ESTADO MÁS PODEROSO QUE HA TENIDO EE.UU.

No existe en la historia de Estados Unidos un secretario de Estado más polémico que Henry Kissinger. Sus admiradores, en todo el orbe, suman tantos como sus detractores.

Es judío, nació en Alemania en 1923 y aún vive. Ejerció en los mandatos de Richard Nixon (el único presidente norteamericano que renunció a su cargo por el escándalo de Watergate) y Gerald Ford. Desde su cargo negoció un acuerdo de paz con Vietnam del Norte que libraba una guerra con su vecino del sur, aliado norteamericano en el contexto de la Guerra Fría.

Inició una política de acercamiento con la Unión Soviética y China, los grandes enemigos de Washington en aquella época. Esas acciones le valieron el Premio Nobel de la Paz en 1973. De otro lado apoyó las dictaduras militares latinoamericanas, que surgieron como respuesta a grupos comunistas apoyados por Cuba.

Prestó su respaldo a la famosa Operación Cóndor, una acción armada de los regímenes de facto del Cono Sur para exterminar cualquier célula izquierdista en sus territorios. Kissinger se hizo de la vista gorda a las violaciones a los derechos humanos.

Su influencia es tal, sobre todo entre los republicanos y halcones estadounidenses, que luego de los ataques del 11 de septiembre fue llamado por el presidente George W. Bush para que lo aconseje. Actualmente ofrece conferencias.

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