Vistazo urgente a lo invisible (III): el costo humano de los centros de datos
Escuchamos que la nube esto, que la nube lo otro, pero ¿sabían que la nube no flota en nuestros cielos? Aquello que llamamos nube está formado por complejos industriales que funcionan 24/7 y requieren mucha electricidad y agua. Acompáñenme en esta nueva entrega a mirar una nube invisible que, en realidad, es muy visible: los ‘data centers’ que hacen posible el ecosistema digital del que cada día dependemos más y más.
Una encuesta de Reuters de 2026 encontró que solo el 14 % de los estadounidenses aceptaría un centro de datos cerca de su comunidad. ¿Por qué?
Arranquemos con el dato de que los centros de datos de Estados Unidos consumieron en 2023 casi seis veces toda la electricidad utilizada por Ecuador durante 2024. Una demanda proyectada a la alza.
El agua tampoco es un detalle menor. El World Resources Institute calcula que un centro mediano puede utilizar hasta 1.14 millones de litros diarios y uno grande, 18.9 millones; lo que consume una pequeña ciudad.
Y eso no es todo. En Chandler, Arizona, sus habitantes denunciaron desde 2014 un zumbido de baja frecuencia causado por sistemas de refrigeración que funcionan 24/7. Está demostrado que el ruido crónico puede afectar el sueño, la salud cardiovascular y el aprendizaje.
Estados Unidos es el referente en cuanto a consumo absoluto y expansión acelerada, pero Irlanda ofrece un ejemplo más extremo. En 2024, sus centros de datos utilizaron el 22 % de toda la electricidad del país; en comparación, los hogares urbanos consumieron el 18 %.
Chile también ofrece una advertencia. En Cerrillos, una zona afectada por más de una década de sequía, un proyecto de Google recibió autorización para extraer hasta 228 litros de agua… por segundo. La presión comunitaria y una decisión judicial obligaron a revisar el proyecto.
Estas nubes no dan lluvia y, sin reglas, pueden quitarnos agua, electricidad y silencio. En 2024, los centros de datos consumieron 415 teravatios hora (TWh) de electricidad en el mundo; para 2030 podrían llegar a 945 TWh, más de lo que utiliza hoy todo Japón.
¿Cuándo es el momento adecuado para hablar del tema y crear una legislación que salvaguarde nuestra calidad de vida? Nadie habla del costo oculto hasta que un centro de datos llega a una comunidad y nuestras vidas dan un giro de 180 °.
No se trata de renunciar a los servicios digitales, sino de decidir cuánto estamos dispuestos a entregar. ¿Vale lo que recibimos el precio que esta nube digital puede cobrarnos en agua y calidad de vida? Los escucho.
