Una batalla por la libertad
Era el anochecer del 23 de Mayo de 1824. Por las laderas del Pichincha y por su flanco sur- oriental, ascendieron los patriotas independistas, eran muchos quiteños: había artesanos, campesinos de los valles cercanos, indígenas, que conocían los caminos y trochas para ascender al volcán, con hombres y mujeres del pueblo que ayudaron a cargar las municiones, llevar agua y vituallas necesarias; y los batallones integrados por 2.900 soldados guayaquileños, cuencanos, entre ellos Abdón Calderón Garaycoa; venezolanos, colombianos, peruanos, chilenos, argentinos y europeos.
Todos al mando del futuro Mariscal Antonio José de Sucre. Su ascenso, por la parte menos pensada, tomó por sorpresa al batallón de los realistas comandado por el Teniente General Melchor Aymerich, quien tenía aproximadamente 1.900 soldados a su mando, unos cuantos cañones y caballería.
Era el amanecer del 24 de Mayo de 1822, más o menos a las 9 de la mañana comenzó la batalla. Estaban casi a 3.500 metros de altura.
Lo agreste del terreno, con lava volcánica, piedras y zanjas dificultaba el combate. Sonaron los primeros disparos de fusil y algunos cañonazos. Por el frío, la pólvora de los fusiles que empujaba la bala se pasmaba, aparte de la neblina que no dejaba ver al enemigo a 50 metros de distancia, por lo que la pelea crucial fue más bien cuerpo a cuerpo con las bayonetas y por parte de algunos patriotas, hasta con machetes.
Al ver que las bajas eran más para su ejército, Aymerich envío a un soldado con la bandera blanca en alto en señal de rendirse, lo que devino al otro día en la firma del acta de Capitulación de los realistas y que sellaría la Independencia del Ecuador.
Luego vendrían las batallas de Junín y Ayacucho. Con esta última se conseguiría la independencia total de Sudamérica del imperio español.
La historia patria es interesante y aleccionadora, siempre que se la repase y se la divulgue sobre todo a la juventud de hoy día, para que sepan de dónde provienen, para luego ser buenos ciudadanos y vislumbrar el porvenir.
