¡Panas!, proteger la biodiversidad es importante
¿Cuándo fue la última vez que sus noches se iluminaron con luciérnagas? ¿Recuerdan una mañana lluviosa en la que encontraron sapitos? Si se acostaran ahora mismo en el césped, ¿cuánto tardarían en ver una mariquita o una mariposa? Ajá, algo está pasando. Y, por qué no, aprovechemos que hoy, 22 de mayo, es el Día Internacional de la Diversidad Biológica para recordar lo mágico que es vivir rodeados de cientos de invitados diminutos que llenan nuestros días de color, música y vida.
La biodiversidad es importantísima para la regulación del clima, la cultura, la economía, el turismo y, sobre todo, porque nos provee recursos básicos que transformamos en alimentos y medicinas. Ecuador registra alrededor de 1.692 especies de aves, 480 mamíferos, 708 anfibios, 508 reptiles y 948 especies de peces de agua dulce. Podemos ser un país pequeño, pero somos gigantescos en algo que el mundo necesita con urgencia: diversidad biológica.
Recuerdo que, hace mucho tiempo, cuando era niño, al acostarme en el pasto no era inusual que una serpiente me pasara por encima —tal cual como lo leen, panas— o aquella noche en la que me asusté al encontrar un puercoespín en la lavandería. Lo que sí debería asustarnos hoy es que el 75% de la superficie terrestre ya fue alterada y alrededor de un millón de especies están amenazadas. Ya no hablamos de encontrarnos con serpientes ni de perder animales bonitos, sino de perder suelos fértiles, polinizadores, bosques, humedales, peces, agua limpia y resiliencia climática.
Panas, ¿sabían que el 23,79% de nuestra superficie terrestre y aguas continentales está bajo protección? Ese esfuerzo existe, precisamente, para proteger a los tesoros vivientes que habitan junto a nosotros.
Al planeta no se lo salva únicamente desde cumbres políticas internacionales, sino también desde pequeños cambios en nuestros hábitos y actitudes. Como guardar esa basurita hasta encontrar dónde depositarla. O rehusarse a comprar un loro, por más “preciazo” que parezca tener.
Protejamos lo invisible. Abejas, hongos, suelos, microorganismos, manglares e insectos que, aunque no siempre se noten, cargan bajo sus hombros a la fórmula de la vida —son como el Excel para la economía.
Panas, apreciemos y cuidemos la vida. Volvamos a enamorarnos del Ecuador como el tesoro vivo que es. No dejemos de asombrarnos por esas cositas que a veces nos parecen comunes, pero que desde el otro lado del charco se consideran milagros biológicos.
P.D. Visiten Galápagos.
