El doblete sísmico
El miércoles 24 de junio, Venezuela tuvo un doble terremoto, lo que se conoce como un doblete sísmico, dos terremotos de gran intensidad, uno detrás de otro, con la pequeña diferencia de 39 segundos entre uno y otro, siendo inclusive más fuerte el segundo y causando destrozos y pérdidas enormes en un país que ya ha sufrido demasiado.
Buena parte de la costa venezolana sufrió el embate telúrico, sobre todo la Guaira, así como Caracas y otras regiones, zonas muy pobladas y que han registrado enormes pérdidas humanas y económicas. No es extraño el que el territorio del país se vea afectado por terremotos, por la presencia de placas tectónicas, la del Caribe y la Sudamericana, según lo manifiestan los expertos.
Los movimientos sísmicos pusieron al descubierto las deficiencias de un Estado que no puede hacer frente a las catástrofes, luego de décadas de desatención desde lo público, algo inconcebible en un país con las reservas petroleras más grandes del mundo, que deterioró su capacidad de producción, así como también la infraestructura de vías, de aeropuertos, de reacción ante los desastres, lo que se evidencia con la incapacidad de socorrer a sus propios ciudadanos atrapados debajo de edificios y de casas derruidas.
La solidaridad internacional intenta paliar las situaciones, enviando refuerzos en equipos humanos, sobre todo de bomberos y de personas expertas en enfrentar este tipo de situaciones. De igual manera, empiezan a llegar los aviones y convoyes cargados con lo elemental en alimentos, agua y medicinas, para apoyar a quienes más lo necesitan.
Algo que llama la atención y emociona, es el accionar de los miles de venezolanos que a lo largo de los años tuvieron que dejar su país por las situaciones políticas y económicas y que encontraron acogida en otros países del continente, ahora se vuelcan en entregar y recoger apoyos para sus connacionales: ropa, elementos de aseo, comida, medicinas, y todo lo que se requiere en situaciones tan graves como las que atraviesa el hermano país de Venezuela.
Nuestra solidaridad en estos duros momentos, para con un pueblo que merece un mejor destino, para la gente que se encuentra sufriendo las pérdidas y las carencias.
