Corrupción
“Cuando en un país los que gobiernan se hacen ricos, el pueblo se hace esclavo y la sociedad se pudre” es una frase apócrifa atribuida erróneamente a Churchill que hace rechinar los dientes a todos quienes estamos al tanto de la realidad nacional.
Hasta mayo de 2026, 118 alcaldes y prefectos estuvieron vinculados a 264 procesos penales. En estos procesos, 20 autoridades fueron procesadas por más de un delito; entre las causas no archivadas figuran incremento patrimonial injustificado, lavado de activos, enriquecimiento ilícito y peculado.
Falta poco para el 29 de noviembre, día en el que votaremos por casi 6.000 autoridades que ejercerán desde 2027 hasta 2031. La campaña será del 12 al 26 de noviembre, pero el problema son las dinastías políticas, “influencers” oportunistas y personajes que llevan años en campaña adelantada. ¿Qué ganan ellos? ¿Por qué quemarse por un cargo que no debería volver millonario a nadie?
Corrupción. Ecuador tiene 33/100 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional. Y esta palabra que pone nerviosos a muchos no es únicamente enriquecimiento ilícito y fondos públicos desviados, es también crimen organizado, inseguridad, violencia y desconfianza pública.
Para dimensionar mejor, hagamos un desglose de cargos y sueldos aproximados de quienes vamos a elegir en unos meses:
Participar en política es ingrato, envejece y apaga la luz de las personas. Por eso, las carreras políticas eternas deben verse con lupa y quienes busquen un cargo de elección popular deberían tener vocación de servicio para soportar este sacrificio, no buscar lucro ni una prolongación egoísta del poder.
Los ecuatorianos no estamos cansados de la política; estamos cansados de políticos corruptos. Como ciudadanos, debemos mirar más allá de los partidos y analizar trayectorias personales antes de votar. ¿No merece explicación pública que el patrimonio declarado de un alcalde pase de $1.44 millones en 2023 a $4.31 millones en 2024?
Cierro este artículo exhortándolos a hablar más sobre política, a exigir rendición de cuentas y a no callar ante lo que no debería ser callado, porque, como lo dijo Platón hace 24 siglos: “el precio de desentenderse de lapolítica es ser gobernado por los peores hombres”.
Ah, y no lo olviden, “las preguntas por escrito”.
