Transgénicos, una cuestión científica
Para entender el origen de los transgénicos hay que ubicarse en el inicio de la humanidad, en el sedentarismo, la domesticación y la cultura del agro. La humanidad primero se desarrolló pegada a lo “agrisilvestre” y luego a la “agricultura”. Pronto los homo sapiens manejaron, modificaron y seleccionaron productos que les alimentaban, que les daban salud o beneficios en general.
El desarrollo científico actual ha producido un gran salto en las herramientas que permiten transformar el ambiente macro y micro, al punto de modificar las moléculas, el ADN. La ciencia ha logrado entender el funcionamiento de los genes y, con sus procesos, introducir un gen de una especie en otra. El producto de esta manipulación de genes, son los transgénicos (TG), que tienen como propósito obtener un nuevo producto o un beneficio (hormonas, vacunas, fármacos, semillas).
Introducir un gen de una especie en otra es complicado y se deben romper muchas barreras. El organismo huésped del gen extraño debe ser manipulado en fases muy tempranas de su desarrollo, las células deben ser “capacitadas” con procesos bioquímicos o mecánicos para aceptar el gen.
A su vez, el gen debe ser modificado para que sea aceptado; en el procedimiento se utiliza un vehículo (virus o bacterias) para introducir el gen y, luego de muchos ensayos, se aspira a que la transgénesis sea efectiva. Los genes pueden introducirse también por micropartículas que llevan adherido el ADN y que son disparadas por un microcañón. Los organismos nuevos son capaces de heredar a sus hijos las nuevas característica, excepto que se manipule para que los TG iniciales sean estériles.
Con esta metodología se puede conseguir resistencia a enfermedades, a químicos, producción de enzimas, etc. En organismos pequeños (virus y bacterias) es más fácil el proceso y está bien desarrollado y controlado, por lo cual sus productos son de uso común (vacunas, hormonas, fármacos, anticuerpos, bacterias y hongos para bioremediación).
La biotecnología usada para producir TG es cada vez más efectiva y más segura. La metodología para producir TG es tan compleja que este mismo fenómeno, la transgénesis, no se presenta de forma natural, tiene que provocarse artificialmente. Por esta razón, es imposible que un gen de un producto transgénico por “propia iniciativa” se meta en el ADN del organismo que lo consuma.
Quienes se oponen dogmáticamente a los TG, por desconocer los procesos genéticos complicados para llegar a producirlos, desvían la atención al plano político, ideológico y retórico, que es el de mayor impacto publicitario, pero no el verídico.
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