Serás la última
"Miro a mi madre: bajita, enjuta, cansada y con la mirada triste. Ha soportado cincuenta y un años de matrimonio porque “divorciarme a estas alturas de la vida, ¿para qué? mi marido ya está viejo. Si no tomé esa decisión cuando éramos jóvenes, ¿por qué voy a hacerlo ahora que debo cuidar de él”. Nótese el uso de la palabra ‘debo’ como una obligación, ¿impuesta por quién? he ahí la gran interrogante que ella no se atreve a contestar porque desbarata su falacia.
Mi padre no la agrede físicamente. Sin embargo, mi madre es violentada continuamente y no es consciente de ello: mientras se esmera en atenderlo y complacerlo en las pequeñeces de la cotidianidad, él responde de forma indiferente, molesta y hasta con burlas y gritos. Mi madre, siguiendo el mismo patrón destructivo que la ha llevado a vivir así tantos años, minimiza su comportamiento y hasta lo justifica: “así nos hacemos los viejos y hay que ser pacientes”.
Hace pocos días, en medio de esta pandemia y el obligado confinamiento, mi padre salió a pasear con su amigo jubilado. Como era su costumbre antes de esta coyuntura, se marchó en la mañana y volvió en la noche. Mi madre me pidió que no lo dejara entrar porque ponía en peligro a todos en la casa. Así lo hice y él, a su regreso, como niño malcriado sacudía la puerta furioso. Al cabo de unas horas, ella lo hizo ingresar y sin tomar ninguna medida de bioseguridad, lo sentó en la mesa y le sirvió la merienda. Él, sin salir del patrón eterno, recibió sus cuidados con altanería y soberbia.
A mí me urge abordar el tema con mi madre: me desagrada que me haga tomar un lugar que no me corresponde ya que ella debió impedir la entrada de mi padre a casa; no yo. Sin embargo, usando su estrategia para no enfrentar los problemas, me habla del número de contagios por covid-19 en las últimas horas.
En muchas ocasiones le he sugerido que tome terapia pero es en vano: ella forma parte de una generación que, en su mayoría, normaliza el maltrato y la falta de afecto. Yo la miro con compasión y me digo para mis adentros que no deseo repetir su historia. "Ella será la última mujer de la familia que viva para complacer a su verdugo. Me lo prometo".
Empresa china desarrolla collar con IA que promete traducir sonidos de mascotas
Gobierno impulsa residencias universitarias para estudiantes de Chimborazo
El ecuatoriano Jhonatan Narváez conquista la maglia ciclamino
Graduación de jardín de infantes terminó en batalla campal
El ecuatoriano Jhonatan Narváez conquista la maglia ciclamino
