Resistencias simbólicas
Con el apoyo del pueblo sarayaku, el caso jurídico Jiménez-Villavicencio-Figueroa toma un nuevo rumbo que será un gran desafío, tanto para la justicia como para el Gobierno. Un pueblo indígena entra en rebelión abierta contra el Estado ecuatoriano. Puede ser la historia del ratón cazado por el gato: podría ser que el ratón termine agarrado; pero mucho ha de perder el gato, porque entramos en los significados simbólicos donde, muchas veces, aquel que pierde, gana.
El caso Jiménez ha durado demasiado tiempo. Puede ser que la justicia tenga razón en su argumentación, pero esta lucha desigual de una institución jurídica nacional contra un simple ciudadano toma tintes de lucha del grande contra el pequeño e inconscientemente el pueblo llano tiende a defender al pequeño. En este caso el desgaste del poder es grande. Esta situación ocurre en un momento en que el movimiento político Alianza PAIS ha sufrido un duro revés en las elecciones de febrero pasado.
En cuanto a la actitud del pueblo sarayaku, este toma partido por el trío rebelde y se reivindica como pueblo autónomo con sus derechos ancestrales, apelando a la conciencia e identidad indígenas. Lastimosamente, muchos indígenas no se sienten representados por la actual organización estatal. La pelea a favor o en contra de la explotación petrolera en el Parque Yasuní tiene un apoyo significativo. ¿No estará el movimiento Alianza PAIS perdiendo los estribos?
Otro ejemplo es el proyecto indígena del Bien Vivir. Asistimos a la falta de proyecto global de sociedad alternativa que rescate los derechos de los ciudadanos y de la naturaleza. El proyecto del Bien Vivir es esencialmente anticapitalista: en definitiva, es la esencia de la resistencia indígena de más de 500 años contra el proyecto invasor de Occidente. ¿Quiénes tienen que ser los protagonistas principales del Bien Vivir sino sus autores indígenas? En cuanto a los mestizos que buscan manejar la aplicación de la cosmovisión indígena, ¿no será que tienen que meterse a la escuela de los indígenas y trabajar junto a ellos?
Nos toca vivir un momento de ‘alta definición’: los espacios simbólicos son muy sorprendentes. El desafío es facilitar el rumbo más adecuado de las actuales batallas humanitarias para que beneficien a los pueblos indígenas, a la organización jurídica del país y a la unión de todos los ciudadanos ecuatorianos.
Jesús advertía: “Ustedes, pues, conocen e interpretan los aspectos del cielo, ¿y no tienen capacidad para las señales de los tiempos?”.
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