Las izquierdas en las elecciones presidenciales de Colombia
Las izquierdas llegan hoy a una elección presidencial que hubiera sido su oportunidad, ante la creciente indignación de trabajadores, campesinos y ciudadanos pensantes, por la corrupción, inequidades económicas y sociales y reiterados escándalos en los que aparecen implicados candidatos de la derecha.
Tradicionalmente, en las elecciones presidenciales, no han pasado del 5% de los votos, con la excepción de Antonio Navarro Wolf en 1990 con 12,48%, y de Carlos Gaviria en 2006, candidato del Polo Democrático Alternativo, que obtuvo 20%. Pero, el momento cumbre electoral de la izquierda fue en 1946, cuando estuvo a punto de conquistar el poder, gracias a la estrategia de su líder Jorge Eliécer Gaitán, y se podría repetir la hazaña, siguiendo su ejemplo.
Sin embargo, hay que reconocer que, además de sus contradicciones internas de mutuas descalificaciones y enfrentamientos entre radicales y moderados, que a la postre le hacen el juego a la derecha, la izquierda carga el lastre de que se la asocia con la violencia guerrillera, de que candidato de izquierda que avanza se le asesina, como sucedió a los de la Unión Patriótica y del prejuicio generalizado de que todo el que lucha por el pueblo es “comunista”.
Hoy, ante la ultraderecha representada por Zuluaga, alter ego de Uribe, y el centro-derecha, que postula la reelección de Santos, enfrentados en guerra sucia, uno y otro representantes del capitalismo en decadencia, las izquierdas colombianas han debido llegar a las urnas decididamente unidas alrededor de la fórmula presidencial de paz con justicia social que encarnan Clara López Obregón y Aída Avella Esquivel. Lamentablemente, Gustavo Petro con su partido Progresista, se ha aliado por razones indefensibles, con la derecha de Santos, y circula un llamado de ‘las izquierdas verdaderas’ a votar en blanco que descalifica a Clara López por ser hija de oligarcas.
A pesar de su historia y actual paradoja, sería de esperar que la izquierda se impusiera para una segunda vuelta con la fórmula de las dos valientes mujeres, que han llevado a cabo una campaña con propuestas coherentes y realizables.
Mi voto no será por el mal menor, sino por convicción, por ellas, y porque en definitiva se reimplante el pensamiento político del socialista Gaitán y su estrategia para consolidar un movimiento de izquierda cuya meta sea el poder para el pueblo no para un político.
Con su consigna “Contra la corrupción y por la restauración moral de la República” Gaitán llevó al pueblo a su más alto grado de organización y coherencia y a las puertas de tomar el poder, a costa de su vida.
Las sombras del orden migratorio
Hace unas semanas me di a la tarea de aprender un poco más sobre los Estados Unidos, con la finalidad de acercarme —al menos inicialmente— a comprender sus políticas, reacciones, indiferencias y todo...
Ser mejores humanos
Abusando de la apertura de las autoridades del prestigioso medio de comunicación El Telégrafo, me permito enfatizar una idea fundamental en nuestro rol como seres humanos que conformamos la sociedad,...
Un ejercicio de madurez institucional
En una era de polarización y desinformación, la comunicación positiva no es un gesto de ingenuidad ni un ejercicio de evasión, sino una decisión estratégica. Lejos de maquillar la realidad o negar la...
Petro y su resaca, Colombia no lo merece
Pocas veces en la historia de Hispanoamérica, un país tan digno y bello como Colombia, ha tenido que soportar la tragicómica presencia, en la Casa de Nariño, de un personaje que parece sacado de un p...
Universidad Católica se despidió de la Libertadores tras caer por penales ante Juventud
ANT habilitó sistema para matriculación de vehículos nuevos en cuatro ciudades
