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El Telégrafo
Xavier Guerrero Pérez

¿Tendremos algo de inhumanos?

19 de agosto de 2022

En este mundo, o como estilo decirlo ‘en esta aldea terrenal’, o con mayor precisión especificar que en la mayor parte de naciones, habemos quienes nos expresamos de la forma que nos da “la real gana”. Por ejemplo, personas que se auto-adhieren a los equipos ‘políticamente incorrectos’, ‘apolíticos’, o, seducidas por un determinado nivel de vanidad y ego, ‘políticamente deseables’. Sin embargo, es bastante raro que exista un auto-reconocimiento a lo inhumano. Esclarecer que no hablo de la equivalencia de la persona como tal a un adjetivo. Sí me refiero a la equivalencia de la actitud de una persona a un adjetivo. En buen romance: el comportamiento de una determinada persona conviene corresponder a lo que merece, desde la razón y la lógica; desde luego, partiendo de la hipótesis de que quienes calificamos tal hecho lo hacemos con recta intención.

¿A qué me refiero? Como diría el Doctor Brown en el filme ‘Volver al Futuro II’: ‘Permíteme ilustrarlo’. Se tiene: un Ring; tres Personas, humanos como ustedes y como yo. La actividad: muchas personas (humanos todos) presentes, sea de forma presencial o virtual, un hecho, ante los ojos, extremadamente violento, crudo, alarmante, desgarrador; hago alusión al combate (pelea) salvaje entre dos personas, y un tercero ejerciendo el papel de árbitro. Me he preguntado: ¿Hay nivel de tolerancia humana que permita “digerir” escenas que promueven dolor aunque sea ajeno? Perdónenme. Estamos hablando aquí de que dos personas se están matando con sus propias manos (y en otros espacios similares, usando sus piernas y pies), Y todo por dinero, o por causas que, ciertamente son legítimas, pero la vía tomada para lograrlas, a mi juicio, es el mal mayor (tan solo pensar en que el desenlace pudiera ser que una de las personas luchadoras ingresa con vida a una riña y termina la pelea pero esa persona no salga de pie para seguir compartiendo con sus seres queridos). Me he cuestionado: ¿Es posible destinar parte de lo que cada persona tiene en sus bolsillos para pagar por un boleto o por el derecho a ser testigo de una paliza humana? Me he interrogado: ¿Acaso no nos importa que unos a otros se despedazan, únicamente porque gane la persona que tiene mayor fanaticada? Como se dice en las calles de Twitter “¿Todo está bien en casa?”.

No hablo como un intelectual. No lo soy, ya que sí me considero un académico en formación. Lo contrario sería mostrar arrogancia. Aquí, y en lo particular en esta oportunidad, redacto como un ser humano como todos los que en este planeta tierra habitamos, que va al baño a dejar los desperdicios (por citar, como lo hacen los pobres (no por la cantidad de dinero que tienen en el Banco, sí por el estado de su alma), que tiene momentos de alegría como de tristeza, y que trato de hacer el mayor bien que puedo y desde luego evitar hacer el mal. Desde esta posición, prácticamente igual a la de los demás, y ante la situación descrita, una gran interrogante surge y martilla en mi cerebro, mismo que está algo trajinado, algo dañado, sí, producto de los golpes de la vida, de los errores y de situaciones del mundo como la que he mostrado: ¿Tendremos algo de inhumanos?

Sincerémonos. Y comienzo por quien es autor de este escrito. Mucho tiempo atrás era apasionado por la lucha libre. En nuestro país, y quienes no somos tan jóvenes, podemos recordar que era transmitida por señal abierta. Señores, no había fin de semana que me perdiera la transmisión. Era parte de la audiencia fija. Con los años, el acceso a internet, y en especial a material médico, a visualizar las innumerables entrevistas a profesionales de la salud, a enterarme de lo que se divulga en los eventos académicos, y un largo etcétera, transitar a tener conocimiento de las implicaciones en el estado de salud de quienes “se fajan” en un ring, e, indirectamente, de quienes somos partes del frente espectador de esas escenas; cada vez que recuerdo lo que ocurre (al menos a quienes visualizamos, ni qué decir de quienes reciben golpes) es aterrador (en términos sencillos): cambia la química del cerebro, y los efectos de aquello, es en nuestro comportamiento en el diario vivir. ¿No lo creen? Bueno, entonces vemos personas que “de la noche a la mañana” son más impacientes, reaccionan por nimiedades, todo lo buscan resolver a golpes, creyéndose “más” hombres o “más” mujeres por demostrar fuerza bruta… son más violentos. Aquí escribe una persona que dice presente , con significativa vergüenza, y que persigue en algún momento desintoxicarse y reflejar esa desintoxicación en la conducta del día a día. Damas y caballeros: esto es serio, pero creo que no lo vemos. Lo dicho no lo es todo. Sufren quienes están a nuestro alrededor, por nuestras palabras u obras, y hasta por nuestras omisiones.

Cierro tan solo refiriéndome a lo que podría ocurrir con quienes están liquidándose en un ring. Recuerdo el inicio del film ‘Rocky IV’, cuando Rocky, el protagonista, retorna de su lucha sostenida con Iván Drago en Rusia. Horas después del enfrentamiento sus manos no paraban de temblar. Ya en EE.UU., y luego de someterse a evaluación médica y estudios, el médico le manifestó que, producto de los golpes recibidos, su cerebro había sido afectado… y que es irreversible el daño sufrido. Es posible que más de una persona asevere: “Hombre, es una película. Deje el drama”. Bueno, está en su derecho de pensar de esa manera. Lo que sí afirmo es (certeza): la ruta hacia un daño cerebral y psicológico está en la participación, como espectador o como protagonista, de un evento donde las gotas de sudor, la fractura de huesos, y hasta la sangre se harán presentes. Si aún cuando conoce de los posibles resultados y decide continuar, sepa usted que me ayudará a contestar la pregunta: ¿Tendremos algo de inhumanos? Un alegato, no menos importante: o tolera o llegó a ser indiferente (que es peor) que dos personas como usted se están dando (y no precisamente consejos) sin piedad. No son animales. Y aún así, si se tratase de una afectación a un ser vivo (animal), ya causa tristeza y sufrimiento. Si no, ¿por qué cree usted que existen protestas para erradicar las corridas de toros?

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