Se impone el plan de Lula
Ni plan A ni plan B. Se impuso el plan L, de Lula. Siguiendo la recomendación de que, de un laberinto se sale por arriba, Lula, una vez más, hizo una jugada que ha dejado atónitos a más de uno que creía que el PT atravesaba una crisis profunda.
Por una decisión arbitraria del Superior Tribunal Electoral se anticipó la fecha de registro de las candidaturas, lo que obligó al PT a definir quién acompañaría a Lula en la lista a ser registrada el 15 de agosto, entonces hubo que tomar una decisión apresurada, que Lula y el PT creían que podrían aplazar hasta el 15.
El juego era intrincado, porque había que definir un candidato a vicepresidente de Lula que, aunque puede ser cambiado hasta ese día, significaría toda una definición política.
La definición recayó, por decisión de Lula –que estuvo siempre en el comando de las articulaciones políticas–, en Fernando Haddad, su ministro de Educación –el mejor que tuvo Brasil– y exalcalde de San Pablo.
Su rol es el de representar políticamente a Lula, así como participar de los debates y entrevistas. Haddad será registrado, el 15 de agosto, como vice de Lula, junto al nombre del expresidente, en una marcha de miles de personas que acompañarán a la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, que llevará el nombre de los dos al Supremo Tribunal Electoral, en Brasilia.
Por otra parte, el PT, orientado por Lula, hizo un acuerdo con el PC do B, que había lanzado a la joven dirigente Manuela D’Avila como precandidata a la presidencia de Brasil, con el siguiente esquema: si la candidatura de Lula es aceptada, ella será la candidata a vicepresidenta. Si Lula es impedido de ser candidato, Haddad será el candidato a presidente y Manuela la candidata a vice.
La derecha mantuvo sus candidatos tradicionales: Gerardo Alckmin, exgobernador de San Pablo, derrotado por Lula en 2006, que agrupa la mayor parte de los partidos de derecha, pero se mantiene con el 5% de intención de votos en las encuestas. Jair Bolsonaro, que va segundo en los sondeos muy detrás de Lula, así como otros candidatos con todavía menos apoyo, todos sufren el peso de haber apoyado al gobierno de Michel Temer; incluso su ministro de Economía, Henrique Meirelles, que se ubica también en el 1% de apoyo.
A dos meses de la primera vuelta de la elección presidencial brasileña, así se presenta el escenario electoral. Falta definir si la lista de la izquierda será Lula-Manuela o Haddad-Manuela. (O)
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