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El Telégrafo
Mónica Mancero Acosta

Renuncie presidente

19 de marzo de 2023

A estas alturas es imposible negar que el caso “León de Troya” o “El Gran Padrino” se ha convertido en un verdadero “gate” es decir, una fuente de escándalos políticos, corrupción, y vulneración a las leyes. Aún las honorables personas del video de respaldo al gobierno que acaba de publicarse y que han tenido el coraje y la temeridad de pedir paciencia a los ecuatorianos, a pesar de que reconocen el fracaso de Lasso, se atreverían a tanto, a negar lo evidente.

El incansable equipo de investigación del portal de periodismo La Posta, bajo la dirección de Andersson Boscán, le ha asestado varios golpes contundentes al gobierno implicándolo, primero con una red de tráfico de influencias y corrupción en empresas públicas; luego sus vínculos con el narcotráfico de una mafia internacional que saca droga a Europa; y recientemente, el encubrimiento y archivo de la investigación por parte de una cúpula de generales de la policía. Tres estacazos contra la cúpula gubernamental, el propio Lasso y su cuñado D. Carrera.

Así es el auténtico periodismo presidente, aquel que no es rastrero, aquel que, con valentía hay que reconocerlo, busca mostrar los vericuetos de la corrupción del poder político. En medio de tanta desvergüenza debemos alegrarnos de tener periodistas en esa línea, no todo está perdido en este país. Igual ocurrió, por ejemplo, en el caso denominado Watergate, el escándalo que implicó al expresidente norteamericano R. Nixon. Ahí la descomposición fue tan grande, casi como la que tenemos ahora acá, y ¿sabe lo que hizo Nixon, presidente? Sí, renunciar antes de que el Congreso lo enjuicie y lleve al caos al país. Si a usted le importa Ecuador, como señala repetidamente, lo mejor que podría hacer es renunciar y seguirá la sucesión por vía constitucional, así su sucesor no goce de la simpatía popular.

No espero que lea este editorial, presidente, lamentablemente en el Diario El Telégrafo y bajo su gobierno, cuando escribo artículos críticos como éste, luego de publicarlo por un par de días enseguida lo borran del Diario, bajo el justificativo de que se dañó la web, mientras todos los artículos complacientes no muestran problema alguno. Llevo ya varios años colaborando en este diario, tres gobiernos he visto pasar y con todos he sido crítica. Durante el correísmo abiertamente cerraron mi columna, al menos lo hicieron sin ambages. En este gobierno, en cambio, han ostentado respetar la libertad de expresión, sí esto es cierto no eliminen este artículo ni censuren mis próximas entregas sus acólitos.

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