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El Telégrafo
Gunther Kublik

¡Panas!, el Fenómeno El Niño es importante

27 de septiembre de 2023

El Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE) resolvió el lunes 18 de septiembre de 2023 cambiar el estado de alerta amarilla a naranja. Esto significa que debemos prepararnos porque ya mismo llega El Niño, y mucho ojo panas, porque nos afecta a todos como ecuatorianos e incluso al mundo en general.

Pero, ¿ENOS, El Niño, La Niña… qué es todo esto? Partamos de que ENOS significa El Niño Oscilación del Sur y es un patrón climático no periódico, junto con dos fases cíclicas opuestas: Fenómeno El Niño, cuando se calienta el océano Pacífico y presentan lluvias y; Fenómeno La Niña, cuando el océano Pacífico se enfría.

El último El Niño llegó en 2016 (hace siete años), pero nuestro país todavía recuerda los severos impactos de El Niño 1982 y 1997; que causaron millonarias pérdidas económicas y cobraron decenas de vidas por las inundaciones.

Es de destacar que El Niño no solo nos afecta a nosotros, sino a miles de millones de personas más, a nuestros ecosistemas y economías. Más allá del ejemplo de que se seca el Canal de Panamá, otros efectos interesantes son que entre más caliente esté el océano Pacífico, habrá más huracanes en el Pacífico y, por consiguiente, menos en el Atlántico; que se afecta la pesca porque los peces evitan el agua caliente o; que llueve más en la costa oeste de América y así considerablemente menos, llegándose a sequías e incendios en el sur de Asia y Australia.

Y esto no es todo, al ser considerado el ‘rey de los eventos climáticos’, El Niño trae consigo escases de alimentos, un aumento de enfermedades transmitidas por el agua y sequías que afectan las reservas de agua mundiales.

Hoy escucho con sorpresa que mis panas me comparten con gusto que el Océano Pacífico está más rico porque está calientito o, que nada va a pasar en la Sierra porque no hay lluvias y el clima está sequísimo. Pero atención que ambos son fenómenos que anteceden a los desastres.

Desde nuestra Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos se prevé que El Niño afecte de manera directa a más de dos millones de ecuatorianos en 17 provincias y 488 parroquias. Recalcando que, hasta marzo de 2024, se proyecta una cifra estimada, nada menospreciable, de alrededor de 60.000 damnificados.

En nuestro país, los efectos podrían ser apreciables mayormente entre febrero y marzo de 2024 con inundaciones, movimientos en masa (deslizamientos, aluviones y derrumbes), oleajes y erosión costera.

Las inundaciones por desbordamiento de los principales ríos podrían ocurrir mayormente en Guayas, Los Ríos, Manabí y El Oro.

Y, por su parte, los movimientos en masa pueden mayoritariamente presentarse en cantones como El Pan, Guachapala, Baños de Agua Santa y Sevilla de Oro.

Panas lo que quiero enfatizar es que El Niño es impredecible y ninguno ha sido igual, es más, la intensidad y efectos para 2023-2024 son desconocidos. Yo soy de los que creen que sí existe una estrecha relación con el cambio climático, en conexión con los récords de temperatura nunca antes vistos y me sumo a la preocupación futura ante un posible y aún no vivido ‘Súper El Niño’ (2 °C+ en el océano Pacífico).

Les pido estar atentos y puestos en marchar para divulgar esta información, el objetivo no es crear pánico sino fomentar la prevención y reducción de los posibles efectos adversos. Como dicen por ahí, ¡no se preocupen, ocúpense! Que en los meses venideros El Niño no nos tome por sorpresa informándonos por canales oficiales y haciendo caso a las recomendaciones de los expertos.

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