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El Telégrafo
Mauricio Riofrío Cuadrado

El fraude social

20 de febrero de 2022

Hay una verdad incontrovertible que está fuera de toda discusión, lo que no se mide no se controla y en esa línea de pensamiento la estadística resulta una herramienta de gran utilidad para quienes pretenden tomar decisiones fundamentadas y efectivas, que apunten a la solución de problemas sociales que se arrastran desde los albores de la república. 

 

Uno de esos líos que los cientistas sociales aseguran es muy difícil de erradicar porque esta enquistado en la psiquis de la gente es el FRAUDE SOCIAL, descrito como la puerta de entrada para la justificación de la corrupción, cuyas cifras se expresan en el Latinobarómetro, que es un estudio serio de la opinión pública, que toma como referencia aproximadamente 20.000 entrevistas en 18 países de América Latina, cubre a más de 600 millones de habitantes y arroja cifras espeluznantes sobre conductas y comportamientos.

 

El 75% de los latinos tienen la certeza de que la corrupción es un producto cultural, que tiene su origen en el hecho de que, en nuestros países no existe igualdad ante la ley, lo cual implica una falencia estructural que se ha mantenido a través de los tiempos y que ha hecho a los condenados, culpables por falta de recursos y amistades.

 

Aterrizado el análisis en el Ecuador, con estupor descubrimos que el 34% de la población simuló enfermedades y dolencias para no acudir a su trabajo. El 28% de los ecuatorianos se las arregló y se aprovechó de algún artificio para pagar menos impuestos. El 17 % de compatriotas se benefició de un subsidio estatal que no le correspondía. El 15 % tiene algún pariente que ha conocido directamente de actos de corrupción y el 26.6 % reportó haber sido víctima de algún acto de corrupción. El 25.4 % de los encuestados justifican el pago de algún soborno en ciertas circunstancias, siendo los más jóvenes, quienes tienden a justificar más el pago de sobornos o coimas. 

 

Existe la idea casi generalizada entre mucha gente, al conocer que "por la izquierda" se puede conseguir un trato preferencial, evadir un requisito u obtener una prebenda, es la única manera de proceder, consecuentemente se justifican y hasta se sienten cómodos de proponer o aceptar sobornos, porque lo normalizan, lo vuelven parte de su rutina y trastocan, conscientemente o no, valores fundamentales de la existencia humana. Fraude social puro y duro.

 

Fernando Savater no se equivoca cuando dice que la deliberación ética se impone porque somos mortales, si fuésemos inmortales podríamos hacer lo que nos diese la gana. 

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