Ruth Hidalgo: "Todos debemos comprometernos con salvar la democracia"

El simulador electoral visualiza cómo llegará a configurarse la Asamblea Nacional.
03 de enero de 2021 00:00

La Corporación Participación Ciudadana creó un simulador electoral  para estas elecciones nacionales del 7 de febrero de 2021. Es una herramienta para hacer una proyección que ayuda al análisis político. No es ejercicio eliminatorio, trabaja según la base histórica de los políticos y las organizaciones en las últimas elecciones y visualiza cómo llegará a configurarse la Asamblea Nacional, dijo Ruth Hidalgo a este Diario.

Ella es directora Ejecutiva de la Corporación Participación Ciudadana, decana de la Escuela de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UDLA y articulista del medio digital 4 pelagatos.

¿Qué se ve en el simulador electoral?

El próximo presidente no tendrá mayoría legislativa, sino bloques chicos. Es producto de la metodología de asignación de escaños. El método D'Hondt premia a los partidos hegemónicos y asegura que el partido más fuerte llegué con más representantes a la Asamblea.

En cambio, Webster ayuda a los movimientos políticos pequeños a tener una mayor representación a la Asamblea.

No hay fórmula buena o mala, en términos de gobernabilidad una y otra ofrece oportunidades distintas para gobernar o colegislar con el Ejecutivo. Webster promueve a que lleguen más personas de varios partidos, pero esto en escenario que vivimos, de fragmentación política tan grande, el presidente que gane tendrá serias dificultades para gobernar.

¿Por qué?

Para aprobar una ley o el Presupuesto General del Estado (PGE), el nuevo mandatario tendrá que acudir a mayorías móviles, es decir, necesitará negociar con los movimientos y organizaciones de la Asamblea para tener votos. Allí hay otro problema: sería bueno adelantarnos a ese escenario y exigir al nuevo presidente que los acuerdos sean sobre la mesa e inaugurar una nueva forma de hacer política. Quien quiera que llegue a Carondelet requerirá operadores y voceros políticos válidos, que acrediten conocimiento político, honestidad y transparencia.

Deben ser acuerdos válidos, que generen legitimidad y credibilidad en el resto de la sociedad.

¿Qué tendencias ganarán en la Asamblea?

Esta es una visión personal y en este escenario, es evidente la ausencia del centro.  Eso ha polarizado más las tendencias a un lado y al otro. Habrá dos bloques importantes: el de la derecha y el de la izquierda.

¿Cuánto atraen a los ciudadanos las ofertas populistas de los candidatos a la Asamblea?

El populismo no se ha erradicado, ni es solo de una tendencia o de otra. Desafortunadamente, vemos populismo de todo lado, creo que los partidos están desesperados, sobre todo, por la indecisión de los electores y todos están recurriendo a prácticas populistas en base a la situación que vivimos. El populismo es un factor presente en las elecciones.

¿Cómo será la elección de legisladores en las provincias más pobladas del país: Pichincha, Guayas y Manabí?

En las provincias con más distritos la fórmula se repite: las dos tendencias son fuertes, hay asambleístas que no aparecen todavía allí, pero serán de partidos nuevos y se han proyectado de forma amplia con nuevas figuras y uno de ellos con muy buena votación. Pero no llegará con un bloque; se necesitarán acuerdos y tendrá que alinearse, según la ley que traten.

También recordemos a las fuerzas políticas que han votado con el correísmo en todos estos años y que tienen candidaturas. En estas elecciones hay un matrimonio mal habido que debemos observar, porque uno de ellos ha votado con el correísmo, así como otros de centro izquierda y de izquierda.

El Ejecutivo tendrá dificultad para llegar acuerdos y aprobar leyes.

¿Qué pasará si el nuevo gobierno no logra acuerdos? ¿Habría la posibilidad de una muerte cruzada?

Hemos vividos circunstancias de divorcio entre ambos poderes, por ejemplo, actual régimen. Las consecuencias son: se bloquean las leyes que son de interés público sobre la base y conceptos de oposición, que no son técnicos ni piensan en el bien común. El tema es ir en contra de quién está en el poder.

El tema de la muerte cruzada es un fantasma que siempre está ahí. Tuvo un propósito, ser la  espada de Damocles que pende del cuello del presidente y de los asambleístas. Siempre es un peligro para la democracia y debe ser eliminada. Es una amenaza política que pone en riesgo la estabilidad institucional del país.

En un escenario de fragmentación como el de Ecuador, el peligro se ahonda más. El problema de ese escenario es cómo lograr acuerdos, no es fácil tener un operador técnico y recto.

¿Qué pasa si gana un candidato cuya propuesta es llamar a una Asamblea Constituyente?

Si llega un candidato con esa agenda, hay un trámite que está en la Constitución. Por suerte, tenemos una Corte Constitucional que es la reserva ética y técnica del país por sus fallos. Esa agenda desataría un problema de fondo, en este tiempo de la covid-19, lo principal es la reactivación económica. Discutir una Constituyente para desbaratar la Constitución, que tiene 10 años, y otra vez debatir y correr por nuevas tesis, deshaciendo caminos, sería bastante improcedente y poco conveniente. Cualquier presidente tiene que ofrecer primero estabilidad jurídica, justicia, oportunidades y reactivación económica.

 

Pero el fin último de esa coalición de organizaciones (el partido del exministro de Inclusión Económica y Social, Iván Espinel, condenado por corrupción) es el indulto para el expresidente Rafael Correa, también sentenciado a ocho años por el caso Sobornos.

Así esa es la agenda de esa coalición. Estamos en las manos de los ciudadanos que votan y deben tomar la decisión. Estamos en una disyuntiva clave en términos democráticos en Ecuador. Hay ejemplos dolorosos en Latinoamérica, de países que han sido potencias económicas y hoy se mueren de hambre. Ellos tienen un modelo que no funciona, estamos en riesgo, cuando se dice que estas elecciones son cruciales, es en serio. Hace falta mayor información a la ciudadanía y todos debemos comprometernos con salvar la democracia.

Necesitamos progreso, a través de trabajo, reactivación económica, protección a la dolarización. Ese es el camino.

Usted impulsa un Pacto de no Agresión a la Mujer en estas elecciones. ¿Los candidatos se han unido a esa campaña?

Hemos tenido solo dos partidos que se han adherido al pacto. Pocas candidatas a la vicepresidencia han hecho suyo este pacto de no agresión. Retomaremos la idea desde enero, enviamos cartas a movimientos y partidos, es importante para la democracia desterrar prácticas políticas violentas. Espero que más partidos que se sumen a ese pacto, eso es fortalecer el ejercicio de la política.