La mendicidad, el rostro gris de la Navidad

No existe edad para quienes viven en las calles a la espera de la caridad en estas fiestas.
24 de diciembre de 2020 07:46

Están por todas partes: en las esquinas, aceras, portales, parques, al pie de la carretera y hasta en el transporte público. Sus rostros no tienen edad: niños, jóvenes, adultos mayores, mujeres con hijos en brazos…

Cada año, en vísperas de Navidad el número de indigentes aumenta en las ciudades, aunque no existen estadísticas de su incremento. Unos agazapados con roídas cobijas, otros deambulando se confunden en medio de la multitud de personas que, con frenesí, apura sus pasos por concurridas avenidas y centros comerciales tratando de adquirir los regalos o las últimas compras para estas festividades.

En las noches, cuando el vértigo de la ciudad aminora, ellos también ralentizan sus actividades. Buscan un lugar donde descansar hasta el día siguiente. En Guayaquil ya es parte del paisaje urbano observar a estos innumerables seres que, de a poco se aglomeran bajo un edificio, se adueñan del frío piso para dormir.

Para ellos, estas festividades solo les representa una oportunidad para recibir una donación extra: algo más de monedas, algún alimento o quizá la caridad de una institución que, año a año, organiza jornadas de solidaridad para ofrecerles un pan o un chocolate caliente.

En las carreteras ese cuadro, que hasta hace pocos años había disminuido considerablemente, nuevamente se hace presente. Son familias enteras de comunidades indígenas de la sierra o de campesinos de la costa empiezan a asomarse, extienden sus manos y con rostros de angustia buscan de los conductores que les ofrezca algún donativo.

El pasado 30 de noviembre de 2020 el Gobierno Nacional presentó al país la campaña Misión Navidad Sin Mendicidad, una estrategia social con la cual busca, en algo mitigar este fenómeno que crece considerablemente a través de ayudas efectivas a quienes viven en la calle o en están en estas condiciones: niños, niñas, adolescentes; con discapacidad, en movilidad humana y adultos mayores.

Se procura trabajar, en primer lugar con acciones de prevención, , difusión, socialización y articulación intersectorial y multisectorial; en esta labor están inmiscuidas las instituciones que de forma directa o indirecta están involucrados en este trabajo, especialmente el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES).

Para esta labor se cuenta con la participación de la Dinapen, el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Ministerio de Educación, la Secretaría Técnica del Plan Toda Una Vida para atención a personas con discapacidad, el ECU-911, la Agencia Nacional de Tránsito y hasta la ACNUR como organismo internacional.

Según el ministro Vicente Taiano, el MIES no cuenta con una estadística puntual sobre la población que vive en las calles; es complicado establecer su número, dado el creciente número de quienes perdieron sus trabajos o quienes al menos en los últimos años llegaron al país huyendo de la pobreza de sus naciones.

La Misión Navidad estará vigente durante todo este mes, para lo cual equipos de trabajo identificaron los sectores en donde más concurre este tipo de población, se les tomó los datos y se les dio un seguimiento sobre sus actividades, a fin de proveerles de los servicios de salud y alimentación.

Esto, como una forma de mitigar sus problemas y resolver en parte una problemática social que se ha convertido en un asunto endémico.

Mientras esto ocurre, las ciudades se mueven cada vez más en forma acelerada. Mientras se acerca la Navidad, los vistosos colores de las urbes maquillan en algo estas realidades que se han convertido en algo cotidiano. (I)

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