El voto millennial en Ecuador

La propuesta de los candidatos está vaciada de contenido, porque la forma encubrió el condumio.
11 de enero de 2021 00:00

Nunca antes, Ecuador registró un porcentaje tan importante de jóvenes habilitados para votar. Representan el 54% del padrón electoral e incluyen al segmento de 16 años que puede ejercer este derecho, pero de manera facultativa. En otras palabras, estas elecciones están condicionadas por la voluntad política de los denominados millennials, quienes nacieron entre 1981y 1993.

Debido a esta realidad, los candidatos intentan persuadir a los jóvenes de distinta manera, pero daría la impresión de que se han enfocado en cautivar su intención de voto mediante mensajes de diverso tipo en las redes sociales. Las candidaturas se cuecen en la aplicación del Tik Tok, donde todo vale. Y si todo es importante, nada es importante.

Pero ¿quiénes les han dicho a los candidatos que los millennials quieren solo entretenimiento en las redes? Un momento de goce u ocio no resuelve el desempleo, las crisis psicológicas del confinamiento y los cambios dramáticos en sus nuevas relaciones con sus amigos, familiares y parejas que ahora son virtualizadas casi al ciento por ciento. La propuesta de los candidatos está vaciada de contenido, porque la forma encubrió el condumio, si es que lo hay. Los jóvenes tienen que estar representados por el 25% en la confección de las listas pluripersonales para las distintas dignidades de acuerdo con las últimas reformas al Código de la Democracia. Sin embargo, parece que los cambios no se dan, únicamente, por porcentajes, porque la inclusión de cualquier segmento en la contienda debe ir acompañado de un proceso de capacitación en escuelas de profesionalización de la política que no existen en los partidos. Incluso, varios dicen que no hay partidos políticos.

El cambio por el cambio no funciona cuando la realidad se juega en la unidad de cuidados intensivos, porque su corazón, la democracia, late con ayuda mecánica y esta, a su vez, también está en fase de desgaste progresivo y sin repuestos, es decir, el sistema político. Eso ha provocado que el mayor segmento de la población, los jóvenes, tenga poco interés en la manera cómo se gestiona la política, no necesariamente con la política misma. De ahí sale, un clamor por adecentar las organizaciones, propiciar nuevos liderazgos como resultado de verdaderas escuelas de formación, impedir que las billeteras se impongan en la selección de los candidatos, evitar que sean instrumentalizados para cargar las banderas o ahora viralizar los memes y los videos para Tik Tok.

En su momento Giovanni Sartori había advertido de la configuración de una democracia de audiencias, en donde los resultados de las encuestas orientan las decisiones políticas al más alto nivel y donde, además, el mundo de la imagen rebasó el planeta de los contenidos. En tiempos, en los cuales 120 caracteres simplifican la complejidad de la vida y encubren las causas de los hechos, los jóvenes quieren más respuestas ante el

mundo de incertidumbres que viven en vez de un minuto y medio de vídeos cortos acerca de cualquier cosa.

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