Clausuran el emprendimiento de las Pachaqueer en el mes del Orgullo LGBTIQ+

El local de comida rápida fue clausurado al mes justo del Día del Orgullo LGBTIQ+.
16 de junio de 2021 08:27

Las propietarias: mujeres con barba, como muchos las ven, o “cuerpas feminizadas” como se autodeterminan MoTa & CoCa, inauguraron el emprendimiento de comida rápida denominado ´La Guarida Frita´ hace tres meses a una cuadra de la Plaza Foch, en Quito, y este local fue clausurado el viernes 28 de mayo, justo al mes de que se conmemore el Día del Orgullo LGBTIQ+ el 28 de junio. Las Pachaqueer no suelen ocupar cargos en bancos, en farmacias, en supermercados o en instituciones públicas. Por eso reclaman por el cierre de su emprendimiento.

Al parecer, Agencia Metropolitana de Control (AMC) siguió un procedimiento de rutina y cumplió con los pasos administrativos correspondientes al caso. Pero, en redes sociales, organizaciones que defienden derechos, activistas y población LGBTIQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, travesti, transexual, transgénero, intersexo, queer y todos los colectivos que no están representados en las siglas anteriores) protestan. En Twitter escriben que ellas resisten, como cuerpas distintas y utilizan el #DejenlasTrabajar.

MoTa & CoCa aclaran que ellas cumplieron con todos los protocolos para finalmente abrir su emprendimiento y cuentan con permisos de funcionamiento. Sin embargo afirman que no están en igualdad porque tuvieron que superar una serie de violencias para abrir el local. Por ejemplo, que les nieguen la posibilidad de arrendar espacios porque son personas transgénero; o que muchos taxistas no les proporcionen el servicio de transporte para llevar sus cosas; y que no tengan más opciones para subsistir, en medio de la pandemia.

Apuntan que “Aquí debe tocarse el tema del enfoque de género, esa interseccionalidad de la que tanto hablan, de las políticas públicas que no se aplican”, pues mencionan que no se cerró cualquier negocio. “No se puede pedir lo mismo a un residente, que a quien tiene una condición migratoria diferente; como tampoco a las personas transgénero, a las travestis, a las cuerpas distintas, que a quien después de todo tiene más privilegios, oportunidades económicas y se apega a cánones de vestimenta establecidos, por ejemplo”.

Su objetivo

Buscan visibilidad laboral trans, travesti y transexual. No les interesa solamente ocupar puestos de trabajo sino también ser visibles. No es lo mismo una mujer trans, que ocupa un cargo de secretaria, que se ajusta a la imagen del canon de la mujer. En cambio, nadie se imagina ver a unas mujeres con barba en ese mismo puesto de trabajo, sostienen.

Esta pandemia por covid-19 les pegó más duro a las poblaciones vulnerables. Al mundo del arte, a las travestis, dicen, les ha afectado; han vivido un empobrecimiento al no poder acceder a un trabajo; al no contar con espacios abiertos por las restricciones de la emergencia sanitaria; por lo que vieron como opción el emprendimiento de venta de comida. Esperan mantenerlo. Apelaron ante la AMC y les preocupa tener que pagar multas desmedidas y mantenerse por más tiempo clausuradas. Pese a las sanciones y a las inconsistencias que sienten se ha dado en el proceso administrativo ante la AMC, no van a cerrar su emprendimiento de comida, lucharán.

En la sociedad ecuatoriana, anotan, es común ver a las personas trans, travestis, transexuales, en una peluquería, y en el trabajo sexual; no es coincidencia, tampoco una decisión íntegra. Llaman a la reflexión porque viven una violencia estructural, que les obliga a permanecer en estos espacios, no pueden ejercer otro tipo de oportunidades laborales.

Las travestis, transgénero, transexuales, dicen, están excluidas y relegadas de más espacios y desempeños sociales; las obligan a buscar lugares escondidos porque ninguna empresa u oficina las contrata. “Para ellos somos personas de desecho, no de derechos. Para una persona heterosexual es fácil vivir en un mundo de oportunidades, la universidad se abre; les dicen: ven, matricúlate, hombre de negocios, mujer del futuro; nadie dice: ‘ven travesti ejecutiva’, eso no se ofrece, no existe en el mercado. Obviamente es una desigualdad total, no solo de derechos sino de accesos y de oportunidades”.

Pachaqueer es un proyecto que surgió en 2013, en Quito; arrancó el 4 de mayo del 2013 exactamente, en la casa en donde habitaban la CoCa y la MoTa, ‘performeras’, también activistas. Hacían un trabajo con sus ‘cuerpas’, una expresión artística, y buscaban un espacio para presentar sus ideas y expresiones, pero se encontraron con espacios culturales muy conservadores, cuadrados; les ponían restricciones a determinados contenidos. Crearon un sitio en donde pueden ser ellas mismas, sin prejuicios, miedo a la normatividad, sin discriminación, para expresarse como quieren, creando espacios libres de arte. Pero, por la pandemia y sus restricciones, no podían seguir subsistiendo. Por eso abrieron el local.

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