"La mujer no debe dejar de ser madre por una profesión o viceversa"

- 06 de abril de 2016 - 00:00
María Augusta Hermida, con 48 años, dice que ha afrontado momentos sexistas. Aplaude que existan leyes por los derechos de las mujeres, pero lamenta que no se apliquen por completo.
Fernando Machado / El Telégrafo

La cuencana estudió varias carreras antes de convertirse en una de las mejores 20 arquitectas del mundo. Para ella Guayaquil es una ciudad que ha crecido de forma desordenada.

María Augusta Hermida se considera una mujer afortunada. Dice que ha encontrado la carrera que le gusta, es madre y ha podido desarrollarse como docente e investigadora. Esta cuencana ha sido reconocida a escala mundial en una profesión en la que la participación de las mujeres es baja y aún se pelea por conseguir la igualdad: la arquitectura.

Hermida cuenta con una larga preparación académica, sus obras han recibido premios, tiene varias publicaciones y ha dirigido proyectos de investigación. Es Doctora en Arquitectura y Máster en Informatización de Proyectos Arquitectónicos. Tiene 2 hijos y está dentro del ‘top 20’ del proyecto mundial Un día Una Arquitecta, dedicado a visibilizar la labor de las arquitectas a lo largo de la historia.

De las 365 biografías publicadas por este blog durante 2015 (una por día), el perfil de la ecuatoriana fue uno de los más visitados ocupando el puesto 16. Dentro de este grupo están otras profesionales como la brasileña Lina Bo Bardi (1914-1992), la finlandesa Aino Marsio Aalto (1894-1949), la argentina Carmen Córdova (1929-2011) y Anne Tyng (1920-2011).

Esto para Hermida no es trascendental y cree que “es casual”. “Yo creo que es útil haber quedado en el puesto para todas las arquitectas del Ecuador, que todavía no somos mayoría en los espacios de dirección y de clases”. Explica que existe presión en las mujeres y obstáculos machistas que se presentan a lo largo de la vida estudiantil y laboral. “Incluso hay limitaciones que se consideran normales como por ejemplo los chistes, desde tu ropa o cuando debes llevar a tu hijo a clases”.

Para ella todavía hay un mundo sexista, “y claro aparentemente las leyes ya son de igualdad pero en la práctica esto no ocurre”. De acuerdo con el estudio Mujeres en la Arquitectura (quinta encuesta) realizado por la revista Architectural Review, el 72% de las mujeres encuestadas (1.152) aseguraron haber sido discriminadas, acosadas y victimizadas durante el transcurso de su carrera.

El informe también revela que el 83% está de acuerdo con que tener hijos pone a las mujeres en una posición de desventaja con respecto a los hombres. El 75% de las encuestadas no tiene descendencia. Frente a estos datos, Hermida se siente afortunada, debido a que pudo combinar sus estudios, la familia y el trabajo. “Pero sé por experiencia de gente muy cercana que no todas las mujeres corren igual suerte y muchas veces tienen que dejar generalmente la vida profesional o minimizarla y cuando lo haces ya no eres la protagonista del espacio”.

Es firme en decir: “No creo que ninguna mujer que quiera ser profesional debe dejar la maternidad a un lado, o viceversa”. El camino hacia su profesión no fue fácil y como ella misma dice, tuvo una “vida rara”, antes de seguir la carrera que le apasionaba.

Los primeros pasos junto a su hermana Carla

Al culminar sus estudios secundarios en un colegio de Quito, Hermida no pudo estudiar arquitectura, decidió entonces seguir Ingeniería en Sistemas en la Politécnica Nacional, por su gusto por las matemáticas y los números. Cuando había terminado cuarto semestre se dio cuenta de que no se veía en esa profesión. “Yo era una persona de la gente, de la ciudad, del mundo y yo decía: ‘¿estar 8 horas haciendo un sistema para que el banco funcione?’, no era para mí”.

Se cambió a la Escuela de Sociología en la Universidad Católica de Quito, en ese período contrajo matrimonio con un arquitecto cuencano y quedó embarazada. Dejó la carrera y se trasladó a vivir a la capital azuaya en donde comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad de la provincia.

En ese entonces su hermana menor, Carla Hermida, comenzaba su vida universitaria siguiendo arquitectura en la Universidad de Cuenca y es así como María Augusta decide revalidar algunas materias y empezar la carrera que quería. Cursando arquitectura tiene a su segundo hijo. “Entramos el mismo año a estudiar arquitectura, en 1992, y nos graduamos exactamente el mismo día, diciembre de 1999”, dijo Carla, quien describe a María Augusta como una persona tenaz y cree que eso le ha permitido alcanzar sus propósitos. “Cuando algo se le mete en la cabeza no hay quién le saque, si ella visualiza que es importante sacar adelante algún proyecto, aunque tenga mil trabas, está ahí y no se rinde hasta conseguirlo”.

Provienen de una familia vinculada con el arte y aunque ambas siguieron la misma carrera, a decir de Carla, durante esa etapa no compartieron mucho. “Más bien ahora pasamos más tiempo juntas, porque las 2 estamos vinculadas al tema de la ciudad de lleno. Ella desde la Universidad de Cuenca y yo desde la del Azuay”. Ambas forman parte del proyecto Pies y Pedales (Estudio de los Patrones de Movilidad de Ciclistas y Peatones en Cuenca para una Movilidad Sustentable).

Para María Augusta pasar por varias carreras no fue un desperdicio de años, sino más bien tuvo la oportunidad de probar en diferentes ramas y darse cuenta de que en la arquitectura podía combinar perfectamente todo lo aprendido. “Y no es habitual porque hay mucha gente que no logra lo que realmente le encanta”.

En 1999 su esposo viaja a Barcelona y un año después ella y sus hijos, para estudiar su maestría y doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña. En sus mentes nunca estuvo quedarse en el país ibérico. Hoy ve con buenos ojos que en la actualidad los becarios de la Senescyt estén obligado a regresar.

En 2004 retornaron al Ecuador y fundan Durán-Hermida arquitectos asociados. En sus inicios trabajaron en el sótano de una vivienda y desde ese espacio crearon su primer proyecto: el edificio Jacobo, construido en la calle Cañar y Remigio Crespo. En la obra exploraron el uso de vigas pretensadas para las losas y muros cortantes de ladrillo artesanal.

También desarrollaron otra construcción a nivel público: la remodelación del parque Víctor J. Cuesta, ubicado en el centro histórico. Precisamente esta obra recibió el Premio Nacional de Diseño en el marco de la Bienal de Arquitectura de Quito. Además, la Unidad del Milenio Piaguara, ubicada en el cantón Gualaceo, también recibió la primera mención nacional en la XIX Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito. A estos se suman otros proyectos, entre ellos: Casas en Misicata, 15 viviendas de interés social y Museo del Sombrero, edificio El Parque en Puertas del Sol.

Para Hermida, más allá del reconocimiento de las obras, pesa que cada uno de los proyectos sea de calidad. “Nunca hay que plantearse como arquitecto ser famoso, hay que proponerse a hacer bien las cosas y cuando te planteas eso las cosas se van dando”.

Maestra a tiempo completo

Paralelo a su profesión, Hermida también se ha desempeñado como docente de la Universidad de Cuenca. Empezó dictando un taller sobre multifamiliares y teoría de la arquitectura del siglo XX. Luego pasó a ser docente contratada y después de 3 años, titular. Ha sido directora de la Maestría de Proyectos Arquitectónicos y directora de posgrados.

Explica que en la actualidad el papel del docente es ser un promotor de aprendizaje, que motiva y muestra todas las herramientas para que los estudiantes lleven adelante procesos de autoformación. Eso lo respaldan algunos de sus estudiantes, quienes la consideran una mujer brillante y emprendedora. “Por ella estamos ahora en un curso virtual que nos ayuda mucho porque compartimos con estudiantes de otras universidades”, dijo María Cristina Peralta, alumna de noveno ciclo.

Para su compañera Carina Tituana, Hermida es una persona que las motiva a “salir del cajón” y a ver más allá de la urbe y a proyectares a nivel internacional. Juan Sardi, estudiante de décimo ciclo, dice que Hermida es una persona exigente que siempre tiene respuesta y no se queda sin resolver un tema.

Su hermana Carla explica que siempre ha sido una persona exigente con ella misma y con las personas con las que trabaja, pero considera que es una exigencia mezclada con cariño.
“Es por eso que casi sin temor a equivocarme, todos los que han trabajado con ella le recuerdan, los alumnos le escriben y la invitan a las bodas porque a pesar de esta exigencia tanto a nivel de oficina y familiar es muy cariñosa”. Como docente Hermida considera fundamental que exista el apoyo del Estado en las universidades, para que los jóvenes encuentren una salida laboral a su profesión.

La investigadora cuencana se alista para ser jurado

Actualmente Hermida está dedicada a los estudios de ciudad. Es directora del departamento de investigación en Espacio y Población y también del Grupo Ciudades Sustentables-LlactaLAB. Su investigación se enfoca en temas relacionados con la sostenibilidad y el diseño urbano como investigación.

En esta área, Hermida ya no solo habla de arquitectura sino también de población, espacio público, vehículos, contaminación, petróleo, y una serie de reflexiones relacionadas con el modelo de ciudad sustentable. Explica que el crecimiento urbanístico en el país debe tener políticas públicas que vayan hacia la sostenibilidad urbana, de no ser así se crea un modelo de “ciudad nefasta”. Citó a Guayaquil como ejemplo. “Estamos haciendo una ciudad segregada con ricos y con pobres”.

Su vida está llena de planes, desde hacer redes internacionales para avanzar en investigación hasta desarrollar un doctorado en la ciudad. Considera que también es necesario un tiempo para ella misma y piensa en lo que todavía le falta por desarrollar. “Un tiempo para la vida interior, tal vez esa sería una meta para la próxima década”.

Por lo pronto hay una meta inmediata. La cuencana, de 48 años, será jurado en el concurso universitario de Anteproyectos dentro del evento de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible Hábitat III. Este encuentro se efectuará del 17 al 20 de octubre próximo en Quito. Califica como importante que este tipo de citas se realicen Ecuador. Eso sí, piensa que son encuentros mundiales que tienen definidas sus agendas por lo que la incidencia del país será mínima. “Nosotros hemos intentado incidir en algunos espacios de Hábitat III y es muy poquito lo que hay como hacer, porque hay planes internacionales”. (I)

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