"¡Cambio peso por dólar!", es un grito de batalla

- 03 de septiembre de 2016 - 00:00
A sus 79 años, Humberto Filadelfo Revelo lleva más de 4 décadas en el cambio de divisas.
Fotos: John Guevara / El Telégrafo

Tienen una actividad muchas veces riesgosa por los robos de los que pueden ser víctimas en cualquier momento, pero forman parte del paisaje urbano tulcaneño. Son fáciles de identificar, llevan calculadora, entre sus manos se mueven fajos de billetes entre dólares y pesos y su tradicional grito de enganche “¡cambio, cambio, pesos o dólares!”. Todo eso identifica a los cambistas de moneda extranjera, quienes laboran sentados o de pie en lugares estratégicos de la urbe.

Humberto Filadelfo Revelo, a sus 79 años, lleva 45 años de trayectoria. Recuerda que fue parte de los primeros en seguir este oficio y en movilizarse a Ipiales, en Colombia para comprar pesos y vender sucres.

“Entonces se traía por talegas, había mucho dinero. En esos tiempos tener un millón de sucres era harto”, manifiesta.

Antiguamente, don Humberto cambiaba 2.000 pesos por 1 sucre,  lo cual no duró mucho hasta que llegó la dolarización, según su memoria.

Sitios como el parque Ayora, el parque Central, la Terminal Terrestre y Rumichaca son los lugares donde trabajan los bolsistas. En la época del sucre existió Casa Paz, una sitio de cambio que desapareció cuando el país se dolarizó. Los cambistas de la calle quedaron y dejaron el sucre por la moneda estadounidense para continuar con el trabajo.

La jornada comienza todos los días de 08:00 a 17:00, pero los horarios pueden variar dependiendo de cómo se mueva la tasa cambiaria y del número de clientes que tengan en el día. Cada persona se pone su propio horario.

La zona del parque Ayora, en el centro-norte, se caracteriza por tener bastante movimiento cambiario y por ser la parada de taxis que se dirigen de Tulcán a Rumichaca y viceversa. Aquí, en más de una cuadra, cambistas y usuarios ecuatorianos o colombianos hacen sus transacciones.

Rafael Moreno, presidente de la Asociación de Cambistas de Moneda Extranjera, Dr. Isidro Ayora, explica que este gremio es el más numeroso con más de 100 afiliados, mientras que otros de la misma actividad cuentan con 30 o 40 socios.

Afirma que su asociación es la más grande del país, pues en Huaquillas, frontera con Perú o en Lago Agrio, zona fronteriza con Colombia, habría menos trabajadores.

Uno de los problemas que padecen los cambistas legales, es que aparecen otros que no son agremiados y generan problemas, como dar mala cotización.
Es por ello que solicitan la colaboración de las autoridades para que los retiren.

En cuanto a si la actividad es rentable o no, el dirigente explica que todo se basa en la tendencia de la  oferta y la demanda del mercado. Así muchos cambistas manejan diversas cantidades de dinero, hay días en que ganan entre $ 15 y $ 20 por mover entre $ 3.000 o $ 4.000.

“Se saca un mensual de $ 450 o $ 600, quien tiene clientes, quien no tiene clientes no saca esa cantidad, es un sueldo para sobrevivir, no es para hacer fortuna o riqueza”, menciona.

Los cambistas trabajan con dinero de préstamos otorgados por instituciones financieras o de personas allegadas y otros con capital propio. Laborar en la calle genera un riesgo ya sea en el sitio de trabajo o camino a casa.

Moreno afirma que la mayoría ha sido víctima de robos. Recordó que en su caso, le propinaron 4 balazos durante un asalto que lo llevó a estar hospitalizado. De esa mala experiencia han transcurrido más de 7 años, pero luego de recuperarse regresó a su trabajo.

A Revelo esta actividad también le dejó otros malos episodios. En los años ochenta, sufrió su primer asalto, le asestaron un golpe en la cabeza con una manopla y le robaron 400.000 sucres.

Otros atracos fueron en diversos sectores. En el último hace un año le sustrajeron una buena cantidad de dólares que prefirió no revelar.

A causa del primer robo, dijo, se ausentó casi 2 meses porque cada semana debía viajar a Quito para revisiones médicas. Tras recuperarse regresó a la actividad.

Afirma no tener miedo a la delincuencia y seguirá en este oficio, “aquí se hace algo, me distraigo porque todos son amigos y no hay problema”.

Otro cambista que lleva más de 20 años es Ringo R., quien indica que el trabajo implica mostrar el dinero a las personas interesadas. Dice que pese a que muchos han sufrido asaltos, no solo con agresiones físicas, sino en negocios o depósitos, muchos de ellos nunca comentarán lo que ha pasado, añade.

Para Moreno, el trabajo es difícil, pero las personas ya los conocen y donde se ubican, en algunas ocasiones han tenido apoyo de la policía para tener seguridad.

Agrega que los delincuentes en muchos casos están organizados, “uno roba y otro se encarga de llevar el dinero, cuando se coge a un ladrón no se le encuentra nada”. (I)

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