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El Telégrafo
Antonio Quezada Pavón

Viejos políticos

05 de marzo de 2020

Uno de los prospectos como candidato a la presidencia en 2021 es un viejo político con más de 35 años de servicio público y 74 años de edad. Esto no es raro en el entorno americano en donde uno de los candidatos, Bernie Sanders, es viejo, 79 años; Joe Biden, 78; y el mismo Donald Trump, 74. El Congreso de EE.UU. tiene un promedio de 60 años; y el Senado casi 62 años. Y no hay duda de que es una democracia que funciona.

En Ecuador nos hemos llenado de políticos jóvenes en las dos últimas décadas, de todas las tendencias y capacidades. Y la investigación demuestra que casi el 80% de la gente joven cree que su generación puede manejar el Estado mejor que los políticos viejos. No importa que la evidencia muestre que los presidentes, desde 1970, mayores de 60 años tuvieron mandatos cuyos problemas no hicieron crisis, por muy graves que fueran, y terminaron sus períodos. Los jóvenes presidentes que hemos tenido desde 1970, o no terminaron sus mandatos o lo hicieron con mucha estigmatización a su gestión. No voy a entrar en detalles, pues mis lectores vivieron esta historia.

Tener dinero ha sido siempre la mejor manera de convertirse en candidato y, eventualmente, ganar elecciones. Esto favorece a los viejos políticos, pues o son potentados o tienen la facilidad y acceso a un caudaloso soporte monetario. Una modesta candidatura a la Asamblea puede demandar cientos de miles de dólares.

Sin embargo, hay más gente joven que vota, cuyos problemas básicos son desempleo y deudas; y culpan a la gestión de la vieja partidocracia, como se le llama ahora. La mayor parte de los millennials no cree que los viejos políticos sean capaces de resolver sus problemas y los dos tercios de esta gran población mira al servicio público y a los políticos viejos como deshonestos. En consecuencia, si los jóvenes no creen en el sistema, tampoco creen que estos geriátricos políticos puedan cambiarlo.

Lo peor es que los mismos viejos políticos tampoco creen que sea posible que puedan hacer que el país salga de la crisis en el corto plazo y además resolver los problemas de la gente. Parece entonces que los jóvenes electores seguirán votando por políticos jóvenes e inexpertos. (O) et

U

 

 

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