"Que nos paguen lo que merecemos, aun si no lo hemos pedido"

| 09 de Junio de 2016 - 00:00
Un estudio a mujeres de 22 y 35 años en EE.UU. indicó que ellas renuncian cuando hallan una mejor oferta salarial.
FOTO: Foto: Foro Económico Mundial

Un artículo de la escritora Ann Friedman reavivó el debate sobre la paridad salarial entre hombres y mujeres en Estados Unidos y países desarrollados.

La columna de Ann Friedman, en la revista The New York Magazzine, abrió el debate nuevamente sobre la disparidad en los sueldos entre hombres y mujeres y cómo esto afecta psicológicamente a las profesionales.

El texto “One Weird Trick To Keep Female Employees From Quitting” (Un truco raro para que las mujeres desistan de renunciar) sugiere en pocas palabras que las mujeres deben ganar tal cual sus pares varones, cuando están en puestos y aptitudes similares.

“Que nos paguen igual que ellos, eso demandamos. Que nos paguen lo que merecemos, aun si no lo hemos pedido. Que nos paguen lo que nos hemos ganado”, escribe Friedman, reconocida en Estados Unidos por defender la paridad salarial, porque aun en un país considerado como el primer mundo las mujeres ganan hasta 40% menos que ellos.

De todas las fuentes escogidas por Friedman, hay una que tuvo eco en el portal de noticias del Foro Económico Mundial.

Ella citó una nueva encuesta, hecha a mujeres de 22 y 35 años, quienes se graduaron de la universidad en los últimos 10 años. Cuando los investigadores les preguntaron por qué dejaron su empleo, para sorpresa de muchos ellos no respondieron “es tiempo de concentrarme en mi familia”.  

La primera respuesta que saltó a la vista fue: “Encontré un lugar donde me pagaron mucho más”.

El reporte sugiere que las mujeres más jóvenes cambian de empleo no solo cuando encuentran un mejor salario, sino también cuando sienten en su clima laboral una falta de aprendizaje e interés, o que realizan el trabajo de otros.

“No asuman que solo queremos ser madres. Y si ya lo somos, no crean que preferimos trabajar menos horas o tener menos responsabilidades”, escribió Friedman.

“Mientras nosotras estemos en el trabajo y laboremos bien, que nos paguen por igual”.

En 2012, las mujeres estadounidenses, entre 25 y 34 años, ganaban el 93% de lo que percibían los hombres, según un estudio del centro Pew Research.   

Además la oficina de censos de ese país calculó que las norteamericanas ganan en promedio 79 centavos por cada dólar que percibe un hombre. Esta estadística no ha cambiado desde 1990 y ha sido incluso motivo de debate entre los candidatos demócratas a la Presidencia, en especial Hillary Clinton, que en varias reuniones ha abogado por un pago igualitario.  

Paula England, socióloga de la Universidad de Nueva York, dijo al portal del Foro Económico Mundial, que mientras más mujeres se incorporan a la fuerza laboral, menos ganan aun cuando hacen tareas ‘típicas’ o conocidas para ellas como educación o salud.

England analizó la data del censo en EE.UU. desde 1950 hasta 2000 y en su estudio describió lo que llama “la devaluación del trabajo femenino”.

Hay autores, como Francine Blau y Lawrence Kahn, de la Universidad Cornell, que van más allá y aseguran que “las madres son percibidas como menos competentes por los entrevistadores de recursos humanos, e incluso se recomienda pagarles menos”.

En contraste, las estudiosas aseguran que los evaluadores no desechan una aplicación cuando un hombre es padre. “Es más, los consideran más comprometidos y aconsejan salarios más altos desde el comienzo”.

Tomando en cuenta las reflexiones de Friedman, Blau, Kahn o England (todas mujeres), la pelea por la paridad salarial no ocurre solo en América Latina o países emergentes sino también en los llamados “desarrollados” donde ellas siguen siendo discriminadas. (I)

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