El uso de esteroides crece

- 01 de Octubre de 2017 - 00:00

Actividades como el Crossfit tienen un control incipiente de estas sustancias.

El exciclista Lance Armstrong admitió que se dopaba en un programa de entrevistas. Todas las pruebas antidoping que le habían hecho antes de competir salían negativas, pero había consumido esteroides y se había realizado transfusiones de sangre desde que inició su carrera deportiva.

La primera denuncia oficial la hizo su compañero, el ciclista estadounidense Floyd Landis a diferentes autoridades del deporte y patrocinadores en su país a través de una serie de correos electrónicos, en 2010.

Estos detallaban el uso sistemático de sustancias y métodos prohibidos durante su carrera. Landis resultó positivo por testosterona en el Tour de 2006 y fue desposeído de la victoria final. Tras ello decidió  denunciar a diferentes competidores, entre los cuales figuraba Armstrong, por participar con él en los programas de dopaje, que incluían el uso de eritropoyetina y transfusiones de sangre, durante su estancia en el equipo del US Postal.  

En octubre del mismo año, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (Usada, por sus siglas en inglés) dio a conocer más de 1.000 páginas de evidencia sobre acusaciones de dopaje en contra de Armstrong y sus compañeros.

“Las pruebas muestran más allá de cualquier duda que el equipo ciclista US Postal puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”, dijo Travis Tygart, el director de la agencia norteamericana antidopaje. 

El mundo del deporte está lleno de casos similares, de héroes a los cuales no les basta la intensidad de los entrenamientos y quieren dar más. Para  hacerlo recurren al uso de sustancias como las que utilizó Armstrong.  

Sin embargo, en deportes fuera del circuito olímpico, como el Crossfit o el fisicoculturismo, su uso se ha vuelto evidente. En 2010, cuando los Crossfit Games, la competencia oficial de esta actividad, empezaban a tomar fuerza a nivel mundial, los competidores no lucían tan grandes._Hombres y mujeres tenían menos músculos y estaban menos marcados.

Ahora, si bien el circuito y el nivel se ha incrementado, hay una serie de rutinas que, según varios médicos y expertos en esta actividad física, no podrían soportarse de manera natural.

A nivel local, el uso de esteroides no parece tan lejano. En la primera edición del FitLeague, una competencia local que se realizó hace tres semanas en Guayaquil, algunos de los ganadores, según uno de los participantes “parecían super hombres”.

Sin embargo, en estos casos no hay manera de comprobar el uso de sustancias que están vetadas en deportes olímpicos a nivel mundial, pues no existe ningún tipo de control, a nivel local, para este deporte que además de aficionados está ganando ventajas comerciales por la creciente oferta de marcas destinadas para sus deportistas. “La gran mayoría los usa. Es imposible que en ese nivel de entrenamiento la gente no los consuma”, dijo una atleta que prefirió ocultar su identidad.

Para Mario Barone, propietario de un Crossfit en Guayaquil, es evidente el uso de estos elementos.

¿Qué son?

Los esteroides son sustancias sintéticas que pueden incrementar la masa de grasa libre y disminuir la grasa corporal.

 Los efectos se canalizan mejor con ejercicio de fuerza y se vuelven evidentes en dosis clínicamente relevantes.   

Las investigaciones sobre los efectos que genera el incremento de los esteroides anabólicos en el rendimiento de los deportistas se iniciaron a finales de la década de los 60 y continuaron hasta principios de la década de los 80.  

La mitad de estos primeros estudios demostraron un efecto positivo sobre la fuerza cuando el uso de la sustancia se combina con entrenamiento.

La mayoría de los primeros trabajos, indistintamente de sus resultados, no estaban bien controlados.

En 2015, Nora D. Volkow afirma que “si bien los esteroides anabólicos pueden mejorar algunos tipos de rendimiento o ciertos aspectos de la apariencia, son drogas peligrosas que, cuando se usan inapropiadamente, pueden causar una serie de consecuencias severas y de larga duración a la salud que, en algunos casos, pueden ser hasta irreversibles”. 

Los efectos, según el Instituto, son varios a corto y largo plazo. Entre los efectos que produce su uso indiscriminado estarían dolores de cabeza, acné, retención de fluidos (especialmente en manos y pies), cutis graso, coloración amarilla en la piel y los ojos, así como infecciones en el punto de la inyección.

A largo plazo sus usuarios podrían presentar fallas o daños en los riñones, problemas hepáticos, presión arterial alta, aumento del tamaño del corazón, incremento del colesterol malo, con lo cual es más frecuente el riesgo de embolias o paros cardiacos (aun en hombres jóvenes), cambios de ánimo, agresividad, irritabilidad extrema y alucinaciones.

Los esteroides son una de las seis sustancias prohibidas en el deporte, según la Unesco.

La razón es que su consumo “puede aumentar el músculo y la fuerza, pero puede dañar el corazón, el hígado, el sistema reproductivo y causar muerte súbita”.

Entre el resto de sustancias prohibidas se encuentran estimulantes, hormonas, diuréticos, narcóticos y cannabinoides.

En el caso del Crossfit de alto rendimiento las sustancias prohibidas  son establecidas, al igual que en el resto de deportes, por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), pero se regulan a través de test de la National Center for Drug Free Sport.

En un artículo del profesional del entrenamiento de fuerza y culturista, John Romano, publicado por la revista de duro entrenamiento T-Nation, él señala que a pesar de que el Crossfit surgió como un adversario inmediato del culturismo, “tienen más cosas en común que diferencias, incluyendo en este caso el uso de anabolizantes, enfocados a mejorar el rendimiento”.

Desde su proximidad al Crossfit, Romano considera que esta actividad está “cargada de esteroides que pretenden mejorar el rendimiento del deportista” y según su percepción es el deporte estrella para el uso de esteroides debido a los efectos de estos en la recuperación.

John Romano analiza diversas situaciones sobre los distintos test antidoping.

Opina que “las pruebas de sustancias anabólicas olímpicas son un elemento de disuasión poco eficaz”.

A esto agrega que es una mentira la idea de que al superar una prueba de esteroides el atleta está limpio.

Cita como ejemplo a Lance Amstrong, “el atleta más probado del mundo que nunca falló un test de sustancias anabólicas” y agrega su etapa de aprendizaje de quien el mundo del fisicoculturismo denominó como “el gurú de los esteroides”, Dan Duchaine. 

Este estadounidense decía ser “la única persona que combinaba información técnica de estudios de investigación (sobre esteroides), información anecdótica de todo el mundo y experiencia práctica con ratas de laboratorio humanas, incluido yo mismo”.

Además, Romano cuenta su experiencia profesional con culturistas profesionales, aficionados, boxeadores, MMA, jugadores de béisbol.

“En todos los casos, su relación con estas personas se centró en uno de los dos caminos: extraer el máximo rendimiento de ellos mismos sin el uso de esteroides o, ayudarles a engañar”, dice Romano en su artículo.

El mayor número de clientes se centró en “el segundo camino”.

Para él esto confirma que “si el hombre siempre ha buscado cualquier medio para aumentar su rendimiento, la lógica afirma que acudan a este tipo de sustancias anabólicas, aunque lo nieguen, al igual que otros muchos deportes a lo largo de la historia”.

Entre los participantes de los Crossfit_Games se han hecho públicos pocos nombres que dieron positivo a los resultados de prueba antidopaje.

El primero de estos fue Scott Jones. Se trata de un atleta máster de 45 años, quien dio positivo por el uso de Anastrozol, una droga originada para el tratamiento de cáncer de mama, cuya aplicación en deportistas, junto con otros esteroides, ayuda a reducir o prevenir los síntomas del exceso de estrógenos, como la ginecomastia o la retención de agua.

Jones fue eliminado de su tercer puesto en la categoría máster 45-49 años. Además lo suspendieron de toda competencia de este entrenamiento durante dos años.

Otro de los atletas que dio positivo en estas pruebas fue Steve Marino, quien participó en los Games 2015 en la categoría máster 55-59 años.

Marino terminó segundo ese año, pero la organización oficial nunca especificó las sustancias dopantes empleadas. Marino enfrentó como sanción estar vetado de competir en cualquier evento de Crossfit por dos años.

Por su parte Mike Heikens ascendió a la segunda posición y David Gantz al tercer lugar.

Una de las mujeres que ha sido señalada por el uso de esteroides fue Penny Kemp, crossfitter integrante del equipo de CrossFit Melbourne,  quien dio positivo de Clomifeno, un antiestrógeno que eleva el nivel de producción endógeno de testosterona con el propósito de normalizar los niveles de testosterona tras el uso de esteroides anabólicos androgénicos tan rápidamente como sea posible para que la pérdida de fuerza y masa muscular se minimice.

El equipo de Penny fue invalidado y no podrá concursar en ningún evento por un año.

La atleta Eli Navarro también  fue parte de esta lista en 2015. Según la atleta recurrió al uso de esteroides luego de una fractura de vértebra, la dorsal 11, por lo cual estuvo en recuperación durante 2 meses.

Sin embargo, después de una rápida recuperación decidió medicarse en las pruebas regionales, a través de las cuales se asegura una participación en la competencia. 

“En aquel momento no estaba visitando a ningún médico. Fue mi molestia y no quería tener una recaída, por eso lo tomé; estaba tan centrada en el Regional que era lo único que quería. Yo sabía que esto podía pasar, me pudo el anhelo competitivo y el saber que yo había entrenado mucho y llevaba tiempo preparando esto. Lo hice todo por mi cuenta y fue un gran error. Fui contra mí misma, siempre he pensado que es algo que no se debe hacer porque estás poniendo en riesgo tu salud”, dijo la atleta.

Para John Romano, al parecer, “relacionar Crossfit con esteroides es un problema. Desafortunadamente, no tiene nada que ver con la preocupación por la salud o el bienestar del atleta”.

El CrossFit, apunta, “va a tener una relación cada vez más íntima con las sustancias anabólicas y no hay nada que se pueda hacer. Si alguien duda y cree que puede encontrar una respuesta diferente, en un deporte donde el dinero, la fama y el prestigio están en juego, hágamelo saber”. (I)