La ciberadicción también 'encadena' a los adultos

| 21 de Octubre de 2017 - 00:00
El excesivo uso del teléfono móvil y navegación en redes es un indicativo de ciberadicción en adolescentes y adultos.
FOTO: Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

En un centro de salud de Riobamba, se tratan esta y otras dependencias con terapias individuales y grupales.

Con los brazos cruzados y palabras entrecortadas, Carlos, (nombre ficticio) empieza a hablar frente a un grupo de personas desconocidas. Dudoso y cabizbajo, narra uno de los capítulos más deprimentes de su vida mientras los oyentes lo animan a no sentir vergüenza.

“Nunca imaginé que comprar un teléfono móvil y abrir cuentas en las redes sociales, algo muy común y necesario en estos tiempos,  sería el inicio de mi sufrimiento y el de toda mi familia”, señaló.

Un poco tembloroso enumera con sus dedos los perfiles que mantuvo  en portales web, en total 9. Además narra que se suscribió a 7 páginas pornográficas, en las que contactaba con toda clase de personas.

“En un inicio las redes me ayudaron a contactar a viejos amigos, y hacer nuevas amistades. No obstante con el pasar del tiempo me uní a cuanto portal aparecía; al principio pasaba 2 horas en internet  pero cuando me despidieron del trabajo mi tiempo era ilimitado, hasta el punto de sentarme desde la mañana y de ahí solo me levantaba cuando las piernas me dolían”, indicó Carlos. 

Reconocer que tenía un problema y necesitaba ayuda fue difícil. Para este padre de 45 años la adicción a internet era inconcebible, pero tuvo que perder personas valiosas para darse cuenta que este problema es  real y puede alcanzar a cualquiera.

De estatura mediana, piel trigueña y ojos marrones, Carlos está desempleado, en proceso de divorcio y distanciado de sus hijos. Todo debido a una fuerte dependencia a la web y a la ciberpornografía.

“Aunque las nuevas tecnologías han mejorado la comunicación entre las personas, el uso descontrolado de teléfonos celulares, laptops y tablets también han influido negativamente en sus vidas”, manifestó Pamela Orozco, psicóloga clínica riobambeña.

Como Carlos, a diario miles de personas lidian con adicciones similares, además de la dependencia al alcohol, cigarrillos, marihuana, hachis y cocaína, entre otras drogas.

Centro especializado

En Chimborazo, una de las pocas unidades de ayuda a estas personas es el Centro de Salud tipo C Espoch-Lizarzaburu, ubicado en la avenida 24 de Mayo.

Desde hace 18 meses, esta casa asistencial cuenta con un área especializada para diferentes adicciones, en la que laboran tres sicólogos, enfermeras, nutricionistas y más especialistas. Al momento 134 personas reciben atención en el lugar, entre ellos jóvenes con sobredosis de drogas, otros alcohólicos, y ciberadictos. Es el caso de Juan, estudiante de 15 años, quien comenzó a probar la marihuana que le proporcionaron sus compañeros.

Luego decidió probar el hachís, una droga mucho más potente, debido al estrés que le provocaron las discusiones diarias y posterior separación de sus padres.

“Me avergüenza decirlo pero ni siquiera nos dimos cuenta de lo que él estaba experimentando, nos enfrascamos en nuestro problema” dijo Teresa P., madre del joven.

El Centro Espoch atiende en tres modalidades. La primera se brinda cuando el caso es leve y se aplican  charlas con el paciente, el segundo es indicado en situaciones moderadas, en las que se pide la presencia de familiares y la rehabilitación puede ser grupal o individual.

Mientras que la tercera se enfoca en los estados más avanzados de adicciones. “En esos casos los pacientes son transferidos a Pastaza, donde disponemos de un centro especializado. De los 134 pacientes que estamos atendiendo en Riobamba, 7 fueron trasladados y el tiempo mínimo de permanencia es de 6 meses”, indicó Miguel Ángel Zumba, director de Salud en el distrito Riobamba-Chambo.

El Centro de Salud tipo C Espoch-Lizarzaburu mantiene convenios con el municipio de Riobamba, la Universidad Nacional de Chimborazo (Unach) y la Escuela Superior Politécnica, con el propósito de que si se presenta un caso de adicción con algún estudiante, este sea referido de manera urgente para una inmediata intervención.

Vinicio Domínguez, sicólogo de la unidad, enfatizó la necesidad de que los padres de familia presten atención al comportamiento de sus hijos y que los adultos moderen su tiempo en la red.

El profesional señala que si alguien sobrepasa las 8 horas de utilización de cualquier dispositivo electrónico, puede considerarse un problema de adicción al internet, conocido como ciberadicción.

“Si al llegar de clases, lo primero que su hijo hace es conectarse al internet y descuida la comunicación intrafamiliar, esto puede considerarse un indicio de dependencia a la web. En el caso de los adultos, cuando se empieza a restar tiempo de las tareas diarias, tales como trabajar, ejercitarse, meditar, pasar tiempo con los niños y pareja, entre otras, son indicativos de una situación próxima a una ciberadicción”,  comentó finalmente Domínguez. (I)

Últimas noticias